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Residuos y subproductos de la industria alimentaria en Navarra

En esta entrada resumimos un trabajo que hemos realizado para tratar de caracterizar la generación de residuos y subproductos alimentarios durante los años 2017, 218 y 2019 en la industria alimentaria de Navarra, en su conjunto y en sus principales sectores (transformación de vegetales, sacrificio de animales, lácteo, vinícola, malta, producción de aceite de oliva, etc.).

La metodología empleada se resume en la figura 1, y fue en buena medida la recomendada por la Unión Europea a través de la Decisión Delegada (UE) 2019/1597 (ver entrada previa). Por un lado, se emplearon medidas directas sobre residuos alimentarios aportadas en forma de hojas de cálculo por parte de la Oficina de Prevención de Residuos y de Impulso de la Economía Circular (OPREC) del Gobierno de Navarra. Además, para contextualizar y contrastar dichos datos, se analizaron determinados inventarios de residuos publicados por el Gobierno de Navarra.

Por otra parte, se calculó de forma estimativa el conjunto de residuos más subproductos (R+Sb) generado en cada sector industrial a través de ecuaciones de balance de masa basadas en datos estadísticos sobre producción de materias primas y/o productos, y en coeficientes de generación de R+Sb seleccionados tras una revisión bibliográfica. Conocidas las cantidades de residuos y de R+Sb se pudo estimar que parte de los últimos debían ser considerados subproductos.

Figura 1. Esquema de la metodología seguida en el estudio

Adicionalmente, se trató de determinar qué destino tuvieron los diferentes materiales, a qué sistemas de tratamiento fueron sometidos los residuos, y cuáles fueron las formas de aprovechamiento y valorización de los subproductos. Esto último fue más difícil, al menos en términos cuantitativos.

En la figura 2 se presenta una síntesis de los resultados, del balance de materias primas, productos, subproductos y residuos obtenido tras los cálculos y análisis realizados. En base a los datos disponibles, los sectores estudiados y las asunciones realizadas el balance contempla cómo a partir de cerca de 900.000 t de materias primas de origen vegetal y animal, la industria alimentaria daría lugar a unas 620.000 t de productos finales. Más de una tercera parte (250.000 t) serían conservas y congelados vegetales, aunque la cifra real muy probablemente sea mayor a la calculada. Según la Asociación Española de Fabricantes de Vegetales Congelados (Asevec), solo en las seis plantas congeladoras existentes en Navarra se producen ya más de 250.000 t de productos congelados. Por esta razón, de entrada hay que señalar que las cantidades calculadas en el trabajo de materias primas y productos y, por lo tanto, de residuos y subproductos, subestiman las cantidades reales.

En cualquier caso, la cifra global obtenida de R+Sb es muy importante, en torno a 230.000 t anuales. La mayor parte surge del procesamiento de materias primas de origen vegetal, en particular del sector de transformación de hortalizas que generaría más de 100.000 t de R+Sb al año. Por su parte, en lo que se refiere a productos de origen animal, los R+Sb producidos en los mataderos (unas 60.000 t al año) representarían en torno al 75% de los R+Sb de origen animal, siendo el sacrificio de aves el segmento con diferencia más destacado.

Del conjunto de los R+Sb generados, se ha determinado que únicamente un 11-18 % del total adquiere la condición de residuos y es gestionado como tal (26.000-40.000 t). La biometanización es el método de tratamiento más generalizado, aplicándose a casi la mitad de los residuos de origen animal y a más del 75 % de los de origen vegetal. El compostaje se aplica en menor medida, aunque es importante también para los residuos de origen animal. La eliminación en vertedero afectaría a menos del 5 % de los residuos alimentarios, apenas nada a los de origen vegetal, ascendiendo hasta un 14 % para los de origen animal.

Figura 2. Resumen de los resultados obtenidos (valores redondeados en base a los promedios de los años 2017, 2018 y 2019)

El 82-89 % restante de los R+Sb, nada menos que unas 200.000 t, pertenecerían a la categoría de subproductos, al asumir en el trabajo que no llegan a adquirir la consideración de residuos debido a que son valorizados o aprovechados. La forma en que se concreta esta valorización es relativamente conocida, aunque la precisión de dicho conocimiento varía ampliamente en función del sector considerado.

El sector que genera más subproductos es evidentemente el de transformación de vegetales que produciría en torno a 90.000 t de subproductos cuyo destino principal sería la alimentación animal, bien de forma directa (a través de acuerdos o contratos entre explotaciones ganaderas y las industrias), o previa transformación para la obtención de piensos, en plantas como la de la empresa TRASA, tal y como se describe en una entrada previa.

Figura 3. Vista de subproductos vegetales recepcionados en la empresa TRASA. Esta empresa recibe anualmente entre 10.000 y 12.000 t de subproductos de conserveras y congeladoras del Valle del Ebro.

El siguiente sector en importancia sería el de sacrificio de animales. Se ha estimado que de las 60.000 t de SANDACH generadas en los mataderos navarros, la mayor parte (entre 42.000 y 55.000 t) no serían gestionadas como residuos, y por lo tanto deben estar siendo valorizadas como subproductos, en principio para la obtención de productos derivados como harinas de carne, gelatinas, colágenos, etc., aunque no se ha podido contar con ningún dato concreto al respecto.

En otros sectores, como el quesero o el del aceite de oliva, existen también importantes incertidumbres en lo que respecta al destino de los subproductos generados, el lactosuero (17.000 t) y el alperujo (18.000 t), respectivamente. Aunque se desconoce en qué proporción, se sabe que parte de ambos se redirige también a alimentación animal.

En el sector de industrias de cereales de primera transformación (harineras, arroceras, malteras), solo se ha considerado el sector de la malta. En Navarra hay una importante planta maltera en la localidad de San Adrián, que produce unas 150.000 t de malta al año. En base a los datos disponibles y los cálculos realizados se ha estimado que la planta daría lugar a alrededor de 6.000 t de desechos (raicillas y finos de malta), de las cuales unas 1.000 se gestionarían como residuos y 5.000 como subproductos, empleados para alimentación animal.

En el trabajo no se pudo realizar una cuantificación de los R+Sb generados en el sector de las industrias de cereales de segunda transformación (panificación, galletería, bollería, pastelería, pastas alimenticias, etc.), por no contar con datos precisos sobre materias primas, productos, ni coeficientes de R+Sb. No obstante, sí se ha podido saber que una parte importante de los subproductos generados en estas industrias se derivan a empresas gestoras que los clasifican, secan y trituran para obtener “harinas de galleta” para alimentación animal. Ejemplos de estas empresas son PROMIC y OLISEFI.

De todo lo anterior, resulta evidente algo ya conocido, que el destino más habitual de los subproductos industriales alimentarios es la alimentación animal, en particular cuanto se trata de subproductos de origen vegetal. En el trabajo se ha estimado que aproximadamente la mitad (51 %) de los subproductos de la industria alimentaria de Navarra se emplearían para alimentar animales, es decir, unas 100.000 t. No obstante, en base a lo que se ha señalado en párrafos anteriores, la cifra real probablemente sea mayor.

El sector que mejor se ha podido caracterizar en este trabajo es, sin duda, el vinícola, tanto en relación al volumen como al destino y formas de valorización de los subproductos generados. La casi totalidad de los orujos y lías de las bodegas navarras (20.000-27.000 t) van a parar a una única empresa (AGRALCO, situada en Estella, ver entrada previa) que puede definirse como una biorrefinería en la que son sometidos a múltiples procesos de valorización y depuración (figura 4) dando lugar a diferentes productos, como alcohol, colorante, aceite de semillas, tartratos, fangos agrícolas, además de energía térmica a través de la incineración de los residuos restantes. Es por lo tanto el sector de la industria alimentaria con el mayor grado de “circularidad” en la gestión de los flujos de materiales orgánicos generados.

Figura 4. Esquema de los productos y recursos obtenidos en AGRALCO en la valorización y depuración de subproductos vinícolas (elaborado a partir de información aportada por la empresa en mayo de 2019)

Como conclusión, el trabajo realizado ha permitido obtener una visión preliminar de la situación que, más allá de en qué medida los resultados obtenidos se acercan a la realidad, ha permitido identificar en qué aspectos habría que incidir en próximos estudios para obtener estimaciones más precisas en relación al volumen, naturaleza y origen de los distintos residuos y subproductos y, sobre todo, con respecto a su destino, a la forma en que son utilizados o valorizados.

Fundación Sustrai y la (no) circularidad de los residuos domiciliarios en Navarra

En una entrada anterior muy reciente hicimos referencia a un reportaje de El País sobre la escasa circularidad de los residuos domiciliarios en España. En el mismo se señalaba que una de las grandes deficiencias de la gestión de los residuos urbanos es que la recogida selectiva de los residuos orgánicos estaba muy poco extendida, y se indicaba que únicamente estaba generalizada en el País Vasco, en Cataluña y en Navarra.

Solo esto podría dar a entender que la situación de la gestión de residuos en Navarra es mucho mejor que en otras comunidades autónomas. Pues bien, la Fundación Sustrai pone muy en duda esta suposición en un reciente informe titulado “La gestión de los residuos domiciliarios en Navarra. Propuestas en el límite de los recursos”. Es un informe en el que se hace un recorrido histórico sobre las idas y venidas de la gestión de los residuos domiciliarios en Navarra desde los años 60 del siglo pasado hasta la actualidad, se señalan los algunos aciertos, pero en general se critica con dureza la situación actual y las perspectivas más próximas.

En el documento se señala por ejemplo, que efectivamente la recogida separada de materia orgánica está extendida en casi toda la geografía navarra, en un 83 %, pero que su tasa de éxito, es decir, la materia orgánica realmente recogida o capturada, todavía es baja, un 22 % en 2019. En la Comarca de Pamplona, donde se generan más de la mitad de los residuos domiciliarios de Navarra, fue aún menor, un 18 %.

Datos de materia orgánica total y recogida separadamente en distintas zonas de Navarra. Datos de 2019 de Gobierno de Navarra. Fuente: Fundación Sustrai (2021)

En el informe se describe la forma de hacer de las diferentes mancomunidades (los entes supramunicipales encargados de gestionar los residuos domiciliarios). Son muy críticos con las dos más importantes, la de la Ribera y la de la Comarca de Pamplona. En la primera porque la cantidad de residuos orgánicos recogidos separadamente es muy escasa, y porque la mayor parte de los residuos se tratan en una planta de Tratamiento Mecánico Biológico (MTB) de El Culebrete (Tudela), que a su juicio, funciona de una forma muy deficiente. En esta planta además los últimos años están yendo a parar la fracción resto de muchas zonas de Navarra, con el impacto medioambiental asociado al transporte de estos residuos que esto implica. En cuanto a la Comarca de Pamplona, señalan que la fracción resto, que es mayoritaria, no se somete a ningún tratamiento, sino que se elimina en vertedero directamente (Góngora). También son críticos con los planes existentes de poner en marcha una gran planta MTB en Imarcoain para el tratamiento de los residuos domiciliarios de la Comarca de Pamplona (y de otras zonas), porque a su entender, podría reproducir los mismos problemas que está ocasionando la de Tudela.

También se critica con dureza la situación de la planta de biometanización existente en Caparroso (HTN), ideada inicialmente para el tratamiento de los residuos generados en la macrogranja de vacuno allí instalada. Esta planta se ha convertido con el tiempo en una planta de tratamiento de residuos privada a la que que va a parar la materia orgánica del 5º contenedor (fracción orgánica) de varias zonas de Navarra, así como residuos procedentes de mataderos, residuos agroalimentarios, etc, no solo de Navarra sino también de otras comunidades. El documento describe los muchos problemas medioambientales generados por su actividad.

Mancomunidades de gestión de residuos de Navarra, con indicación de las principales empresas que tratan residuos orgánicos (marrón), los centros de tratamiento del resto de residuos (rojo), y la zona que lleva residuos a Peralta y El Culebrete (línea amarilla). Fuente: Fundación Sustrai (2021), que elaboró a su vez la figura sobre un mapa del Plan de Residuos de Navarra.

En el informe se aboga por formas de gestión más racionales, basadas en criterios medioambientales más estrictos, con una mayor participación ciudadana en su definición y ejecución. Ponen como ejemplo las iniciativas que se han realizado con la recogida puerta a puerta, compostaje comunitario e individual en distintas zonas de Navarra, principalmente al norte de Pamplona (Sakana, Baztán, Irati, etc.). En relación a los sistemas de recogida de la fracción orgánica, aunque no descartan el empleo del 5º contenedor que se está implementando en Pamplona, Valdizarbe, Alsasua, etc., sí consideran que este sistema no es el mejor para alcanzar una elevada captación de fracción orgánica generada.

Y en el informe elogian mucho la actividad desarrollada en Tierra Estella (Mancomunidad de Montejurra), donde desde 1990 se recoge y composta en buenas condiciones una parte muy importante de la fracción orgánica generada (Planta de Cárcar). Inspirándose en parte en la labor realizada en esta zona, hacen diversas propuestas de futuro con respecto a la gestión de residuos en Navarra. Algunas de ellas son las siguientes:

Con respecto a la recogida, abogan porque “la fracción prioritaria a la hora de separar residuos sea la materia orgánica”, es decir, todo lo que “se pudre” y es susceptible de transformarse en “abono para la tierra”. Consideran que apartando esta parte que es claramente la mayoritaria en los residuos domiciliarios, “quedan una serie de materiales inertes fácilmente separables”. Y proponen para ellos lo siguiente: mantener las ya consolidadas recogidas separadas de vidrio y papel-cartón, y hacer una última categoría con todo el resto de materiales: plástico, metales y otros. Es decir, un contenedor parecido al actual de envases pero en el que puedan depositarse también productos que no son envases pero que están constituidos por dichos materiales.

Con respecto al tratamiento de los residuos separados de la forma descrita, abogan por instalaciones lo más cercanas posible a los lugares de origen de los residuos, para minimizar el transporte de residuos. Señalan que para la fracción orgánica esto se podría hacer a través de sistemas de compostaje individual o comunitario, cuando fuera posible, y por medio de la puesta en marcha de múltiples y pequeñas plantas de compostaje en las distintas comarcas.

Espigamiento de almendras con BURUXKA

En octubre se han realizado más espigamientos en el marco del proyecto Buruxka. El pasado día 17 pudimos espigar almendras en una parcela cercana a Alloz (Navarra). 

La fecha era más bien tardía pero todavía quedaban en los árboles bastantes frutos. El dueño nos señaló que esta campaña ni siquiera se había preocupado en recoger las almendras porque no le merecía la pena. El precio de mercado era demasiado bajo. Nos explicó que el mismo viene en gran parte determinado por lo que ocurre en California, donde existen grandes explotaciones muy productivas. Cuando decidió plantar sus almendros, el pago que recibía por cada kg podía alcanzar un valor de alrededor de 2 euros, lo suficientemente elevado para que la explotación fuera razonablemente rentable. Pero en los últimos años se ha producido un paulatino descenso del valor de mercado (con excepciones puntuales) llegando a situarse en valores de 0,6 euros por kg.

Después de recoger las almendras se trasladaron al Centro de almacenamiento de BURUXKA, acondicionado en las instalaciones de la antigua bodega de Aritzala. Allí se retiraron las hojas, palos que acompañaban a los almendrucos, así como la piel que rodea su cáscara. Los 84 kg de almendrucos obtenidos finalmente se donaron al Servicio Social de Base de Iranzu y al Monasterio de Alloz.

Vista de la cámara de conservación del centro de almacenamiento en Aritzala (Tierra Estella – Navarra)

Presentación Proyecto BURUXKA (Recuperación del espigamiento)

El próximo jueves 23 de julio de 2020 se celebrará en la Finca Experimental del Instituto Navarro de Tecnologías e Infraestructuras Agroalimentarias (INTIA) en Sartaguda (Navarra), (Cómo llegar) la Jornada de Inicio del proyecto “Recuperación del espigamiento como valor social y ambiental” – BURUXKA.

Para inscribirse: Formulario de inscripción y en teléfono de INTIA: 948 013 040

El objetivo del proyecto es conocer la situación de las pérdidas de alimentos en el sector hortofrutícola de Navarra, y contribuir a reducir el desperdicio de alimentos. El proyecto Buruska persigue replicar la iniciativa catalana Espigoladors (ver entrada previa).

En el programa de la jornada se incluye precisamente la presentación de esta iniciativa:

El proyecto BURUXKA está impulsado por el Consorcio formado por el Ayuntamiento del Valle de Yerri, coordinador y líder de la iniciativa, el INTIA, y la Universidad Pública de Navarra, a través del Instituto IS- FOOD. Financiado en el marco de las Ayudas a la submedida 16.2 de apoyo para los proyectos piloto y para el desarrollo de nuevos productos, prácticas, procesos y tecnologías del PDR de Navarra 2014-2020 Convocatoria 2019.