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Más vueltas con la dieta y la sostenibilidad ambiental del planeta

Hoy el diario El País publica un artículo, La dieta perfecta para salvar el planeta y la salud del ser humano, en el que se hace eco de un estudio realizado por la comisión internacional EAT-Lancet, publicado por la revista The Lancet en su número de este mes bajo el título “Food in the Antrhopocene: the EAT-Lancet Commission on healthy diets from sustainable food systems”.

En el estudio se hace un llamamiento a cambiar de forma radical el sistema alimentario mundial, lo que debe ir de la mano de un cambio profundo del patrón dietético que se sigue actualmente en gran parte del mundo, en particular en las regiones más desarrolladas.

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Las legumbres deberían ser una fuente de proteínas mucho más presente en la dieta, según el estudio

En una línea de argumentación contraria a la descrita en la entrada anterior, en el estudio se señala que para asegurar un suministro suficiente de alimentos para toda la humanidad, que sea saludable y sostenible medioambientalmente, es urgente reducir drásticamente el consumo de productos de origen animal, en particular de carnes distintas a las de las aves, y aumentar el de productos de origen vegetal ricos en fibra y/o proteínas, es decir más hortalizas, frutas, legumbres y cereales (integrales), y menos productos muy almidonados como la patata, harinas muy refinadas y sus derivados, etc.

 

Espigoladors contra el despilfarro de frutas y verduras “imperfectas”

En Cataluña existe una iniciativa muy reconocida de lucha contra el despilfarro alimentario. Se trata de “Espigoladors”, una organización sin ánimo de lucro dedicada a recuperar las frutas y verduras que no son cosechadas o que quedan en el campo tras la cosecha, al mismo tiempo que “empodera a personas en riesgo de exclusión social de una manera transformadora, participativa, inclusiva y sostenible”.

Para ello cuentan con una red de voluntarios y de agricultores colaboradores, sobre todo del área agrícola que rodea Barcelona y de otras zonas de Cataluña, que les permite programar “espigamientos” para la recogida de alimentos. Aunque el sector agrícola es la principal fuente de productos, también se proveen desde la distribución mayorista, concretamente Mercabarna, que les proporciona con cierta periodicidad excedentes de frutas y hortalizas.

Una parte mayoritaria de todas estas frutas y verduras recuperadas es canalizada de forma gratuita a través de entidades benéficas públicas y privadas para su distribución entre personas en situación vulnerable.

Para poder sostener económicamente la actividad, otra parte es sometida a transformación y comercializada. Desde octubre de 2017 la organización cuenta con un obrador de unos 200 metros cuadrados situado en el Prat de Llobregat.

En este obrador procesan frutas y verduras y producen mermeladas, cremas, patés de verduras, etc. Todos los productos son comercializados bajo la marca “es Im-perfect”, en tiendas pequeñas de alimentación, tiendas gourmet, y también en la distribución de gran consumo.

Producen derivados de muchas frutas y verduras, como mandarina, fresa, tomate, pimiento, alcachofa, cebolla, pera, manzana, etc. La producción va variando a lo largo del año puesto que se proveen de productos de temporada. Como cualquier empresa procesadora de alimentos, cuentan con un sistema de trazabilidad que les permite identificar el origen geográfico de la materia prima y el momento en el que la misma se procesó, para cada uno de los lotes que producen.

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Es im-perfect, productos elaborados con frutas y verduras de temporada “feas e imperfectas”.

Además Espigoladors desarrolla proyectos y talleres encaminados a sensibilizar y formar a niños, jóvenes, adultos y empresas en la lucha contra el despilfarro alimentario. En esta línea periódicamente organizan concursos de ideas y cuentos ilustrados (premio #la comida no se tira), dirigidos a niños y adolescentes de diversas edades.

El objetivo de la organización es crecer, en la propia Cataluña, y fuera de ella, tratando de replicar la idea para que se vayan poniendo en marcha múltiples “Espigadores” que impulsen el rescate de frutas y verduras locales, de temporada, que por motivos “estéticos y de mercado” quedan en el campo y no llegan al consumidor.

Rescate y conservación de alimentos en Holanda

En una entrada anterior se hacía referencia a iniciativas francesas contra el despilfarro alimentario consistentes en la creación de centros de transformación de frutas y hortalizas, como la Elixis Saveurs Solidaires en Burdeos.

En esta entrada se presentan varias iniciativas parecidas desarrolladas en Holanda, otro de los países en los que la lucha contra el desperdicio tiene ya un largo recorrido en el terreno político, civil y académico.

De Verspillingsfabriek (Waste Factory o “Fábrica de residuos”), en Veghel, produce sopas y cremas de verduras. Las produce en marmitas de unos 500 litros, y las envasa, y comercializa con destino al consumidor final en bolsas de 580 ml (bajo la marca Barstensvol), o en bolsas de 2 litros destinadas al sector de restauración y catering.

En Utrecht está Kromkommer, que produce productos en la misma línea que la anterior. Una parte de su página web está en inglés. Señalan que su actividad comenzó en 2014, financiada inicialmente a través de una campaña de crowdfunding. Dicen que comercializan sus productos en 50 establecimientos de todo el país. Hasta producen una versión holandesa de gazpacho.

Instock es otra iniciativa que lucha contra el desperdicio alimentario de dos formas. Por un lado cuentan con tres restaurantes en Amsterdam, Hague y Utrecht donde sirven menús realizados con productos excedentarios de supermercados locales. Por otro lado producen dos tipos de cerveza antidesperdicio, una elaborada con patatas rescatadas (Pieper bier) y otra con pan duro (Bammetjes bier). También comercializan una especie de muesli (granola) para desayuno obtenido con los bagazos de cebada resultantes de la elaboración de la cerveza.

Portverdorie!, en Amsterdam, es otra iniciativa consistente en la recuperación principalmente de frutas excedentarias de supermercados, con las que elaboran y comercializan diversos productos. La oferta de productos varía en función las frutas y hortalizas de que disponen cada momento. Ofrecen productos originales como: mermeladas de fresa con estragón, de fresa con pimienta rosa, de ciruela azul con romero, de kiwi con manzana y plátano, chutneys de manzana, de plátano, etc.

Betuwse Krenkelaar, en Gerdermalsen, recupera manzanas “feas” o ligeramente dañadas, que ya no se pueden comercializar en fresco, y elabora sidras y otros productos.

Una iniciativa distinta es The Ketchup Proyect, en la que una organización holandesa envasa y comercializa salsa ketchup a partir de tomates deshidratados en Kenia. El objetivo es reducir la pérdida postcosecha de tomates que cifran en un 40 % y mejorar las condiciones de vida y hacer progresar a comunidades agrícolas de Kenia.

Para terminar, todas estas empresas y otras más pertenecen a la plataforma “Verspilling is Verrukkelijk” (algo así como “la basura es deliciosa”). En el siguiente enlace de la Universidad de Wageningen se habla de esta plataforma y de una investigación consistente en exponer y poner a la venta durante 6 meses conjuntamente los productos de 18 empresas con el objeto de analizar cuestiones relativas a la aceptación de los mismos por los consumidores, conocer qué productos son más apreciados, qué precio sería el más ajustado, cuál la mejor presentación, etc.

Conserveras solidarias en Francia

Francia es uno de los países que más decididamente está actuando en contra de las pérdidas y desperdicio alimentario, tanto desde el punto de vista de las políticas gubenarmentales como desde el ámbito de la sociedad civil.

En esta entrada se hace referencia a cuatro iniciativas que tienen que ver con la recuperación de frutas y hortalizas desperdiciadas en las distintas etapas de la cadena alimentaria, particularmente en el segmento de la distribución alimentaria, evitando su pérdida y deterioro a través de su transformación en productos derivados (compotas, mermeladas, confituras, sopas, cremas, etc.).

Elixir Saveurs Solidaires es una iniciativa puesta en marcha en Burdeos consistente en una “unidad de transformación innovadora de frutas y verduras contra el despilfarro alimentario“. Persiguen recoger excedentes de agricultores, cooperativas, mercados y comercios, transportarlos a la unidad, transformarlos en productos de cuarta gama, purés, compotas, confituras, conservas, etc., y comercializarlos en grandes superficies, comercios, restauración y colectividades, así como donar una parte para ayuda alimentaria. Según esta noticia de prensa, el proyecto tiene un montante total de 1,6 millones de euros, subvencionado en un 40 % por las administraciones municipal, de la región y del Departamento; y el resto por empresas de economía social y solidaria. El proyecto está apoyado entre otros por el Banco de Alimentos de Burdeos. La puesta en marcha de la unidad de transformación está prevista para enero de 2018. Se localizará en el Ecoparque de Blanquefort. Está dimensionada para lograr dar salida a unas 1.000 toneladas de productos al año y empleo a unas 20 personas (la mayor parte reservado a personas desfavorecidas). En el artículo se señala que en la región de La Gironde dejan de venderse 14.000 toneladas de productos al año, y que el Banco de Alimentos de la región es capaz de recuperar 1.600 toneladas.

En el artículo se habla de otra iniciativa contra el despilfarro desarrollada también en la zona de Burdeos, llamada Le Bocal Local. Parece ser una iniciativa más modesta, que se centra en recuperar frutas y hortalizas excedentarias de pequeños productores locales. Si están en buen estado las redirigen hacia la ayuda alimentaria y, si no lo están suficientemente, las transforman en compotas, potajes, mermeladas, etc.

En otro artículo se describe una iniciativa parecida a las anteriores (aunque a una escala menor) en otra región francesa, en la localidad de Cognin, a 100 km de Lyon. Se trata de la Conservera Solidaria J’aime BOC’OH. Trabaja con dos supermercados que le proporcionan principalmente frutas con las que elabora mermeladas y chutneys. También colabora el Banco de Alimentos de Saboya. Trabajan 5 personas, 3 de ellas bajo el paraguas de contratos de inclusión social. Parece haber sido una inciativa desarrollada con cierto apoyo de la administración local y regional, pero financiada también a través de pequeñas y múltiples contribuciones privadas. En este vídeo se explica el proyecto.

Y, finalmente, otro ejemplo semejante en Paris, en Romainville (Ile de France). Se trata de la Confiture Re-Belle, dedicada a la elaboración y comercialización de mermeladas de frutas recuperadas de mercados. Fue puesta en marcha por parte de “miembros del movimiento Disco Soup, sensibilizado frente al despilfarro alimentario, y con el apoyo de la asociación A Table citoyens!, implicada en el consumo responsable y la creación de empleos locales”.