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Informe sobre el desperdicio de alimentos en el mundo (UNEP, 2021)

El pasado mes de marzo la ONU hizo público el Informe del índice de desperdicio de alimentos 2021, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA, United Nations Environment Programme – UNEP) y la organización asociada de Reino Unido WRAP.  En él se recogen los últimos datos disponibles sobre el desperdicio de alimentos en el mundo, y en sus distintas regiones y países. El informe toma como referencia los conceptos y e índices de medida establecidos por la FAO en 2019 (ver entrada anterior). Es un documento importante, que viene a actualizar el famoso documento de la FAO de 2011.

UNEP 2021 FWI

El informe estima que en 2019 se generaron alrededor de 931 millones de toneladas de desperdicio de alimentos, el 61 % de los cuales provino de los hogares, el 26 % del servicio de alimentos y el 13 % restante del comercio minorista. Esto representa que se desperdicia el 17 % de la producción mundial total de alimentos (el 11 % en los hogares, el 5 % en el servicio de alimentos y el 2 % en el comercio minorista).

Fuente: elaborado a partir de datos recogidos en Food Waste Index – Report 2021 (UNEP)

El informe señala que las estimaciones anteriores subestimaron significativamente la escala del desperdicio de alimentos por parte de los consumidores. En este sentido dicen que la nueva estimación aporta una cifra de desperdicio en hogares y servicios de alimentos por encima del doble de la referida en el anterior estudio de la FAO (Gustavsson et al., 2011). En mi opinión, aunque quizá sea cierta esa subestimación previa, cualquier comparación directa entre ambos estudios debe hacerse con mucha cautela, en particular porque en el estudio de 2011 se pretendía estimar únicamente las partes comestibles de los alimentos, y en el actual se contempla todo, tanto las partes comestibles como las no comestibles.

Un aspecto muy llamativo del informe es que viene a contradecir la idea que se repetía como un mantra de que el desperdicio per capita se concentraba sobre todo en en los países de más altos ingresos, siendo tanto menor cuanto menores eran los ingresos de los países, hasta resultar casi inexistente en las regiones más pobres, como el África subsahariana. Pues bien, en este nuevo informe se señala que el desperdicio en los hogares no fue significativamente diferente entre los países de altos ingresos, los de ingresos altos-medios y los de ingresos medios-bajos. En el caso de los países de bajos ingresos, se indica que no se encuentran datos suficientes para establecer algún tipo de conclusión.

Fuente: elaborado a partir de datos recogidos en Food Waste Index – Report 2021 (UNEP)

El estudio recoge datos procedentes de 152 fuentes, procedentes de 54 países. La mayoría de los estudios proceden de países de ingresos altos, especialmente en los sectores de servicios alimentarios (78 %) y de venta al por menor (87 %). A nivel de hogares la distribución es más uniforme entre los grupos de ingresos, ya que el 54 % de los 52 países que tienen estimaciones existentes son países de ingresos altos, el 23 % son países de ingresos medios altos y el 19% son países de ingresos medios bajos. Sólo dos países de ingresos bajos cuentan con estimaciones sobre el desperdicio de alimentos en los hogares.

El documento incluye un análisis detallado de la calidad de los datos disponibles. Indican que, pese a que se está avanzando y están proliferando estudios de cuantificación, todavía hay mucho trabajo que hacer para reducir la incertidumbre de los datos. Consideran que en la actualidad solo 17 países disponen de datos de alta calidad compatibles con la monitorización en al menos un sector del grado de cumplimiento del ODS 12.3 de reducción del desperdicio alimentario. Y que además otros 42 países cuentan con alguna estimación de medición que, con algunas pequeñas actualizaciones, podría crear una estimación compatible con el ODS 12.3.

En el informe se recoge un desperdicio per capita en los hogares españoles de 77 kg, dato al que el informe otorga un nivel de confianza medio. Para dar esta cifra se utiliza como fuente de referencia el trabajo de Caldeira et al. (2019), en el que se hacía una revisión del desperdicio alimentario en la UE, y que se describió en detalle e una entrada previa.

Desperdicio en la cadena alimentaria: panorámica de datos disponibles (Europa)

Los datos disponibles en relación al desperdicio de alimentos son todos ellos estimativos y están condicionados en gran medida por la metodología y el concepto (pérdida, desperdicio, residuo alimentario, etc.) aplicados para su obtención.

En esta entrada realizamos una comparativa de los principales datos disponibles en relación a la cantidad de alimentos desperdicidados/residuos alimentarios generados en Europa. Los datos proceden de tres estudios, el famoso estudio de la FAO sobre las pérdidas y desperdicio de alimentos en el mundo (2011), y dos informes realizados sobre estimaciones de residuos alimentarios en Europa, emitidos en 2010 y 2016 (ver referencias).

Antes de presentar los datos conviene reseñar las principales diferencias entre unos estudios y otros en cuanto a qué etapas de la cadena alimentaria contemplan y en cuanto a cual es el objeto de cuantificación.

Los datos de la Comisión Europea de 2010 no incluyen la etapa de producción primaria, y tampoco se estudia la postcosecha como etapa en sí misma, sino que probablemente esté incluida implícitamente en la etapa de procesamiento (al igual que FUSIONS 2016), aunque este punto no quede claro. En el estudio de la FAO la última etapa es la de “consumo”, que se entiende incluye el consumo de alimentos en los hogares y en otros ámbitos (restauración, etc.).

El objeto de evaluación es también distinto. En el estudio de la FAO se trata de cuantificar las pérdidas y desperdicio de alimentos, entendidas estas como la masa de alimentos comestibles no consumida a lo largo de las distintas etapas de la cadena alimentaria. Los estudios europeos por su parte cuantifican más bien los “residuos alimentarios” (food waste), que incluirían tanto las partes comestibles como las no comestibles. Además en el caso del informe FUSIONS 2016, no se tienen en consideración aquellos “subproductos” que se redirigen hacia alimentación animal, de acuerdo a la “definición FUSIONS de Food waste“, mientras que en el de la FAO no se hace referencia a esta cuestión, y en el de la Comisión Europea no queda claro. En el documento se señala que parte de lo cuanfificado iría en la práctica a alimentación animal (en particular parte de lo generado en la etapa de procesamiento), pero no se sabe ni se dice cuánto.

El ámbito geográfico también es distinto. En el estudio de la FAO se habla de Europa y la Federación Rusa, que sumarían una población de unos 750 millones de personas, mientras que en los otros estudios se ciñen a la UE, con una población de unos 500 millones de personas.

Esta es una de las razones por las que el volumen total cuantificado es mucho más del doble en el estudio de la FAO que en los otros:

Los datos de FUSIONS 2016 (UE-28)* son los correspondientes a la parte comestible de los residuos alimentarios totales

No obstante, también en términos per capita el documento de la FAO alcanza un valor superior a los otros dos estudios (280 kg por persona y año, frente a alrededor de 175 en los estudios europeos, 100 en el estudio de FUSIONS considerando solo las partes comestibles).

Es interesante ver también que en el estudio de la FAO se estima que las PDA supondrían un 31 % de los alimentos producidos para consumo humano, mientras que en los estudios europeos esa cifra se reduce mucho, hasta el 20 % considerando partes comestibles y no comestibles, y hasta el 12 % considerando solo las primeras. Son diferencias muy elevadas.

Los datos de “Hogares” de FAO 2011 son de “Consumo” (incluyen restauración y catering). Los datos de FUSIONS 2016 (UE-28)* son los correspondientes a la parte comestible de los residuos alimentarios totales, calculados aplicando los coeficientes señalados en el propio informe: 50 % para producción primaria y procesmamiento, 83 % en distribución, 60 % en hogares y 59 % en restauración y catering. Los valores de porcentaje de color azul entre paréntesis se corresponden con la estimación de las PDA/residuos alimentarios respecto al total de alimentos producidos para consumo humano

Atendiendo a lugar de la cadena alimentaria donde se producen las pérdidas se observan claras diferencias entre los estudios en dos etapas. En la etapa de la producción primaria, los valores son muchísimo mayores en el estudio de la FAO que en el de FUSIONS lo cual no tiene fácil explicación. Por su parte en el sector del procesamiento, los valores del estudio de la CE 2010 son superiores a los observados en los otros estudios (39 % en la UE-27 frente a la 17 y 12 % en los otros estudios, figura 3).

Donde parece haber más consenso es en lo que respecta al desperdicio al final de la cadena alimentaria. En Europa el desperdicio en el consumo es muy elevado. Sobre esta cuestión se ha realizado una entrada posterior en el blog.

Conviene señalar es que es precisamente en las etapas de consumo, en particular en los hogares, donde es más fácil obtener datos relativamente fiables, y por esta razón, es la etapa de la cadena alimentaria más y mejor estudiada en relación a las pérdidas y desperdicio de alimentos.

Las etapas previas como el procesamiento y sobre todo, la producción primaria han sido mucho menos evaluadas, por ser etapas más difíciles de abordar y de las cuales existen estadísticas mucho menos fiables.

Figura 3. Distribución porcentual de las PDA/residuos alimentarios en los distintos eslabones de la cadena alimentaria contemplados en cada estudio.

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También hay mucho consenso en lo que respecta a la etapa de distribución y venta. Siempre aparece cómo la etapa más eficiente, en la que se genera un volumen menor de PDA/residuos alimentarios, alrededor siempre del 5-7 % del total generado en la cadena alimentaria. Las empresas de la distribución repetidamente alegan que son muy eficientes, lo cual es muy posible que sea cierto puesto que en ello les va en buena medida el negocio. No obstante, cabría preguntarse  hasta que punto estas empresas, siendo muy eficientes, trasladan o no ineficiencias corriente arriba y corriente abajo de la cadena; como resultado de sus políticas de aprovisionamiento de productos de los productores y procesadores y/o de sus estrategias de marketing y venta dirigidas a los consumidores.

En definitiva, en esta entrada se demuestra la variabilidad de los datos disponibles y la necesidad de realizar avances en la definición de criterios comunes acerca de qué, cómo y dónde se mide.

Referencias

EC. 2010. Preparatory study on food waste acros EU-27.

FAO. 2011. Global Food Losses and Waste. Extent, Causes and Prevention.

FUSIONS. 2016. Estimates of European food waste levels.