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Proyecto europeo REFRESH – Balance final

En el año 2019 finalizó el proyecto de la UE REFRESH (Resource Efficient Food and dRink for the Entire Supply cHain, 2015-2019), el que participaron 26 socios de 12 países europeos y China. En esta entrada se hace un resumen de sus principales resultados.

1. Videos

Las principales actividades y resultados de REFRESH para combatir el desperdicio de alimentos se presentan en cuatro videos:

2. Folleto de resultados finales

El folleto de resultados finales REFRESH proporciona una descripción general de 15 páginas del trabajo realizado dentro del proyecto, que incluye información clave y enlaces a los resultados que están disponibles en línea.

3. El enfoque de los acuerdos voluntarios como marco de acción

Uno de los ejes del proyecto fue el de apostar por la creación de acuerdos voluntarios (AV) entre los agentes involucrados en el problema de las pérdidas y desperdicio de alimentos para reducirlo: crear asociaciones, impulsar el cambio: un enfoque voluntario para reducir el desperdicio de alimentos. El siguente pdf interactivo está diseñado como una guía que describe los cinco pasos clave necesarios para construir acuerdos voluntarios exitosos. utiliza ejemplos prácticos de varios programas nacionales, así como el programa de referencia WRAP de Reino Unido.

4. Resúmenes de políticas

En el proyecto REFRESH se han publicado resúmenes de políticas sobre cuatro temas: en el campo de la valorización, el desperdicio de alimentos de consumo, las prácticas comerciales desleales y los acuerdos voluntarios.

5. Recomendaciones de política para mejorar la prevención y la valorización del desperdicio de alimentos en la UE

Este informe presenta una serie de recomendaciones de políticas basadas en investigaciones realizadas dentro de REFRESH para reducir el desperdicio de alimentos a lo largo de toda la cadena de suministro y mejorar la gestión de los flujos excedentes de alimentos y desperdicios de alimentos a nivel europeo.

6. Marco de evaluación para proyectos de innovación

Este informe presenta un conjunto de estudios de casos de proyectos de innovación en Alemania, Países Bajos, Hungría y España, que demuestran acciones para reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos.

7. FoodWasteEXplorer

FoodWasteEXplorer es una base de datos gratuita, en línea, con capacidad de búsqueda de datos de composición de residuos de alimentos. Se habló de ella en una entrada previa.

8. FORKLIFT

FORKLIFT es una herramienta de aprendizaje que permite hacer una evaluación del impacto ambiental (en concreto del efecto en la emisión de gases de efecto invernadero) y de los costes asociados a la forma de utilización de 6 ejemplos de subproductos/residuos del procesamiento de alimentos. También se describió en una entrada previa.

9. Test sobre valorización del desperdicio de alimentos

Una especie de juego que permite descubrir qué nuevos productos se pueden obtener a partir de subproductos de la industria alimentaria.

10. Seminarios web

REFRESH Community of Experts (CoE) ha lanzado una serie de cuatro seminarios web sobre “Cómo abordar el desperdicio de alimentos en la cadena de suministro”. La serie demuestra cómo los formuladores de políticas, fabricantes, minoristas, distribuidores, municipios y muchas más organizaciones involucradas en la cadena de suministro de alimentos pueden abordar eficazmente el desperdicio de alimentos:

 

FAO: nuevas definiciones e índices de pérdida y de desperdicio de alimentos

Hay en este blog varias entradas que analizan y comparan las principales definiciones y marcos conceptuales sobre pérdidas y desperdicio de alimentos (PDA), residuos alimentarios, subproductos, etc., que han surgido de distintas organizaciones o instituciones, principalmente la FAO y la UE.

En el reciente documento de la  “El estado mundial de la agricultura y la alimentación. Progresos en la lucha contra la pérdida y el desperdicio de alimentos” (FAO 2019), y en el propio sitio web de la FAO dedicado a las PDA, se puede comprobar que ha habido cambios sustanciales en los conceptos de pérdida y de desperdicio de alimentos.

En la siguiente figura extraída de dicho documento se puede visualizar el nuevo marco.Los cambios más relevantes tienen que ver con dos cuestiones importantes:

(1) Hasta hace poco (FAO,2014), todas las PDA se consideraban pérdidas. El desperdicio  formaba parte de las pérdidas de alimentos, aunque se mantenía el término debido a que había arraigado en todos los ámbitos (político, académico, etc.). Ahora, como en sus orígenes, la FAO vuelve a separar los dos conceptos, atendiendo a la parte de la cadena alimentaria considerada. Así, la FAO dice ahora que:

  • La pérdida de alimentos es la disminución de la cantidad o calidad de los alimentos como
    consecuencia de las decisiones y acciones de los proveedores de alimentos en la cadena, sin incluir la venta al por menor, los proveedores de servicios alimentarios y los consumidores.
  • El desperdicio de alimentos es la disminución de la cantidad o calidad de los alimentos como resultado de las decisiones y acciones de los minoristas, los servicios alimentarios y los consumidores.

Esta distinción armoniza mucho mejor con la meta 12.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas:

(2) Por otra parte, en las definiciones anteriores de PDA de la FAO no se tenía en consideración el destino de las mismas. Todos los materiales (solo las partes comestibles) que salían de la cadena alimentaria se consideraban pérdidas y desperdicio. Ahora no:

  • Ahora solo son pérdida o desperdicio aquellos materiales (solo las partes comestibles) que se destinan a ser gestionados como residuos en vertederos, incineración, plantas de compostaje, de biometanización, etc.
  • Ahora dejan de ser considerados pérdida o desperdicio todos aquellos materiales que tienen un uso económicamente productivo, fundamentalmente los que se redirigen a alimentar animales, y los que tienen un “uso industrial” en un sentido muy amplio de la palabra: biocombustibles, ingredientes alimentarios, cosméticos, bioplásticos, plumas para almuhadas, cueros, colágeno y gelatina de subproductos de origen animal, etc.

Esta novedad es muy importante porque deja fuera una cantidad cuantitativamente importante de materiales que antes la FAO contabilizaba como PDA. Y porque armoniza mucho mejor con otras definiciones, como las relativas a residuos alimentarios (food waste) establecidas en Europa a través del proyecto FUSIONS y la nueva directiva de residuos. En Europa estos materiales son considerados subproductos y quedan también fuera de la definición de residuo alimentario.

Donde sigue habiendo discrepancia entre las definiciones de la FAO y la de la UE es en el hecho de que en las primeras quedan fueran de la definición las partes no comestibles de los productos alimentarios, mientras que en la UE la definición de residuo contempla tanto las partes comestibles como las no comestibles.

No obstante, también esto hay que matizarlo. Porque la FAO, en su objetivo de evaluar el progreso en la consecución de la meta 12.3 ha establecido un indicador 12.3.1 sobre pérdidas y desperdicio mundiales de alimentos, dividido en dos índices de medida:

  • Subindicador 12.3.1a – Índice de Pérdidas de Alimentos (IPA) – Food Loss Index (FLI)
  • Subindicador 12.3.1.b – Índice de Desperdicio de Alimentos (IDA) – Food Waste Index (FWI)

Pues bien, en la cuantificación de estos índices sí se tienen en cuenta las partes no comestibles de los alimentos.

Otra diferencia entre el marco conceptual de, en este caso, el concepto de pérdida de alimentos y el índice correspondiente es su alcance. En IPA no cuantifica las pérdidas ocurridas durante la cosecha o el sacrificio, sino en las operaciones posteriores. No obstante, se señala que las primeras sí se pueden incluir en los estudios a escala nacional.

                                                                 ALCANCE DE LOS ÍNDICES IPA E IDA

Esto índices miden porcentajes. En este momento se encuentra más desarrollado metodológicamente el IPA que el IDA, para el cuál a día de hoy todavía no hay estimaciones publicadas.

El IPA mide qué porcentaje de los alimentos producidos se pierde desde después de la cosecha hasta la venta minorista (sin incluirla), y persigue observar tendencias tomando como periodo de referencia el año 2015. En este momento, las primeras estimaciones de la FAO dicen que en promedio a nivel mundial se perdió en 2016 un 14 % de los alimentos producidos, oscilando regionalmente entre un 5-6 % para Australia y Nueva Zelanda y un 20-21 % para Asia central y Asia meridional. El IPA para Europa y América septentrional rondaría el 15-16 %.

 

Revisión crítica de los datos sobre pérdidas y desperdicio de alimentos

En entradas anteriores se ha hablado repetidamente de la cuestión de la cuantificación de las pérdidas y desperdicio de alimentos (PDA). Es un tema muy relevante y complejo.

En un artículo de 2017 titulado “Missing Food, Missing Data? A Critical Review of Global Food Losses and Food Waste Data”, se hace un análisis pormenorizado de los datos recogidos en 202 publicaciones que recogen datos de PDA de 84 países y 52 años individuales (el más antiguo de 1933 y el más actual de 2014). Analizan muchos aspectos, entre ellos el lugar geográfico evaluado, los segmentos de la cadena alimentaria analizados, el origen de los datos, los métodos empleados para su obtención, etc.

Algunos de los aspectos más destacados por los autores son los siguientes:

  • La mayor parte de los estudios analizados se realizaron en países industrializados, en particular en EEUU, Reino Unido, países del norte de Europa. Encontraron muy pocos estudios en países o regiones de bajos ingresos y emergentes.
  • Una parte importante de los estudios analizan la parte final de la cadena alimentaria, a nivel de consumo y de distribución y venta. Escasean los estudios en las partes iniciales de la cadena, en postcosecha y, sobre todo, en producción primaria.
  • Los límites del sistema evaluado son muy variables entre los estudios, en lo que tiene que ver con el periodo de tiempo considerado, el espacio geográfico, las categorías de alimentos analizadas, las unidades de medida (masa, valor calórico y nutricional, valor económico, etc.), Y desde luego con el marco conceptual empleado para cuantificar las PDA (p.e. partes comestibles vs partes no comestibles, que a su vez se suelen considerar, pero no siembre, partes eliminables vs partes no eliminables; la consideración o no en la cuantificación de los “subproductos”, es decir, los materiales redigirigidos a alimentación animal, a la obtención de productos químicos, etc.).
  • Hay una falta evidente de datos de primera mano, y muchos estudios “tiran” de datos de la literatura, que muchas veces tienen un carácter genérico, poco específico, y están sujetos a mucha incertidumbre. En el artículo se señala que solo un 20 % de las 202 publicaciones se basan en datos de primera mano obtenidos a través de métodos directos o indirectos, mientras que el 40 % se sostienen exclusivamente en datos obtenidos de la literatura. Señalan que de las 138 publicaciones que emplean datos de la literatura, en una cuarta parte se citan los 10 artículos más publicados, que son los siguientes:
    1. Kantor, L. S.; Lipton, K.; Manchester, A.; Oliveira, V. Estimating and addressing America’s food losses. Food Rev. 1997, 20 (1), 2−12.
    2. WRAP. Household Food and Drink Waste in the U.K. (2009); Waste and Resources Action Programme (WRAP): Banbury, U.K., 2009.
    3. Gustavsson, J.; Cederberg, C.; Sonesson, U.; Otterdijk, R.; van Meybeck, A. Global Food Losses and Food Waste: Extent, Causes and Prevention; FAO: Rome, Italy, 2011.
    4. WRAP. The Food We Waste; Waste and Resources Action Programme (WRAP): Banbury, U.K., 2008.
    5. Monier, V.; Mudgal, S.; Escalon, V.; O’Connor, C.; Gibon, T.; Anderson, G.; Montoux, H.; Reisinger, H.; Dolley, P.; Ogilvie, S.; et al. Preparatory Study on Food Waste Across EU27; European Commission: Brussels, Belgium, 2010.
    6. Buchner, B.; Fischler, C.; Gustafson, E.; Reilly, J.; Riccardi, G.; Ricordi, C.; Veronesi, U. Food Waste: Causes, Impacts and Proposals; Barilla Center for Food & Nutrition: Parma, Italy, 2012.
    7. Kader, A. A. Increasing food availability by reducing postharvest losses of fresh produce. Acta Hortic. 2005, 682, 2169−2175.
    8. Kranert, M.; Hafner, G.; Barabosz, J.; Schneider, F.; Lebersorger, S.; Scherhaufer, S.; Schuller, H.; Leverenz, D. Determination of Discarded Food and Proposals for a Minimization of Food Wastage in Germany; Institute for Sanitary Engineering, University of Stuttgart: Stuttgart, Germany, 2012.
    9. Buzby, J. C.; Wells, H. F.; Axtman, B.; Mickey, J. Supermarket Loss Estimates for Fresh Fruit, Vegetables, Meat, Poultry, and Seafood and Their Use in the ERS Loss-Adjusted Food Availability Data; Economic Information Bulletin Number 44, Economic Research Service; United States Deparment of Agricuture: Washington, DC, 2009.
    10. Langley, J.; Yoxall, A.; Heppell, G.; Rodriguez, E. M.; Bradbury, S.; Lewis, R.; Luxmoore, J.; Hodzic, A.; Rowson, J. Food for thought? A U.K. pilot study testing a methodology for compositional domestic food waste analysis. Waste Manag. Res. 2010, 28 (3), 220−227.
  • En relación a los métodos de medida, los autores observan también muchas variaciones entre los estudios. En el artículo se describen las ventajas y desventajas de los diferentes métodos, los directos (pesaje, análisis de composición de residuos, encuestas, diarios, etc) y los indirectos (modelización, balances de materia, uso de datos indirectos). Indican que los primeros suelen ser más exactos y precisos, pero que se suelen aplicar a contextos muy concretos por lo que les falta representabilidad, mientras que los segundos aunque están sujetos a incertidumbre tienen la ventaja de que ofrecen una visión global de un país, región y para diferentes etapas de la cadena alimentaria.

Todos estos factores hacen que la incertidumbre asociada a los datos disponibles sea muy elevada, y que sea poco fiable realizar comparaciones de los datos recogidos por unos estudios y otros. Señalan la necesidad de abordar todos estos aspectos para poder obtener en el futuro bases de datos más consistentes y sostenidas, que permitan desarrollar estrategias de reducción del desperdicio alimentario mejor orientadas, más precisas y acertadas, y que cuyo efecto se pueda evaluar, publicar, y verificar correctamente; para de esa forma, estar en disposición de comprobar el progreso hacia la meta 12.3 de la ONU.

Señalan que los manuales y normas desarrollados en el marco del proyecto europeo FUSIONS y, a un nivel más amplio, a través del Protocolo PDA, deberían ser promovidos como referencias para cuantificación de las PDA/residuos alimentarios.

Metodología UE para medición de residuos alimentarios

El pasado 27 de septiembre se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea la Decisión Delegada (UE) 2019/1597 de 3 de mayo de 2019, por la que la Comisión Europea complementa la directiva de residuos en lo que concierne a una metodología común y a los requisitos mínimos de calidad para la medición uniforme de los residuos alimentarios.

Es una decisión muy relevante, puesto que obliga, por fin, a los estados miembros a cuantificar los residuos alimentarios bajo una misma metodología. En esta entrada se resumen los aspectos más relevantes.

Consideraciones previas

Primero es importante recordar lo que la UE considera “residuo alimentario”, un concepto que desde el punto de vista es normativo es muy reciente, y que se describió en una entrada previa. Sobre todo es importante recordar lo que queda fuera del concepto y por lo tanto del ámbito de esta decisión. Así, la Decisión señala que:

  • Los residuos alimentarios no comprenden las pérdidas en las fases de la cadena alimentaria en las que determinados productos aún no se han convertido en alimentos. Es decir, lo que no ha sido (normativamente) alimento, no podrá convertirse en residuo alimentario. Esto hacer referencia a las plantas comestibles que quedan el campo sin consechar.
  • Tampoco comprenden los subproductos de la producción de alimentos, tal y como se definen los subproductos en la directiva de residuos.
  • Tampoco se deben medir como residuos alimentarios aquellas sustancias a base de plantas de la industria agroalimentaria y los alimentos de origen no animal que ya no estén destinados al consumo humano, sino que son utilizadas como materias primas para piensos. No obstante, hay que resaltar que la Decisión señala que la información sobre estas sustancias “es importante para la comprensión de los flujos de materiales relacionados con los alimentos y puede ser útil para planificar una política específica de prevención de residuos alimentarios“. La Decisión indica que el aporte de esta información por parte de los estados es voluntaria (ver más abajo).

Ámbito de aplicación de la medición de los residuos alimentarios

La medición se debe hacer por separado en las siguientes fases de la cadena alimentaria:

        • Producción primaria
        • Transformación y producción
        • Venta al por menor y otras formas de distribución de alimentos
        • Restaurantes y servicios de comidas
        • Hogares

Estas fases están mencionadas en el anexo I. En el anexo II aparecen códigos de la lista europea de residuos que suelen incluir residuos alimentarios, aunque también pueden usarse otros códigos de residuos siempre que los mismos incluyan residuos alimentarios.

Además de lo señalado en las consideraciones previas hay también sustancias que no deben medirse como residuos alimentarios, como son los materiales no alimentarios que estén mezclados con residuos alimentarios en el momento de la recogida, los residuos alimentarios desechados como aguas residuales o mezclados con ellas, los residuos alimentarios recogidos en los envases clasificados en el código de residuos “15 01. Envases”, o los recogidos con residuos de código “20 03 03. residuos de limpieza viaria”, etc.

Metodología para la medición de los residuos alimentarios

  • ¿Qué periodo de tiempo de considerarse en cada medición?: un año civil completo.
  • ¿Cada cuánto tiempo?: los estados miembros deberán medir en cada fase al menos una vez cada cuatro años.
  • ¿Qué unidades deben emplearse?: toneladas métricas de masa fresca.
  • ¿Qué metodología debe emplearse?: la establecida en el anexo III, o, en su defecto en el  anexo IV.

En el anexo III se señalan una serie de métodos de medición de residuos, a emplear de forma individual o combinada, en cada fase de la cadena alimentaria. Estos métodos vienen a ser los que aperecen descritos o nombrados en sistemas de referencia en la cuantificación de las pérdidas y desperdicio de alimentos (PDA) o de residuos alimentarios, que ya han sido tratados en entradas anteriores: el protocolo PDA o en el manual FUSIONS. Son los siguientes:

        1. Medición directa
        2. Balances de masa
        3. Análisis de composición de residuos
        4. Recuento/escaneo
        5. Registros
        6. Cuestionarios y entrevistas
        7. Coeficientes y estadísticas de producción

Métodos de medición tal y como aparecen recogidos en el anexo III

Medición voluntaria

Finalmente, en el artículo 3 la decisión señala que los estados podrán medir y proporcionar más datos relacionados con los niveles de residuos alimentarios y con la prevención de los mismos, como por ejemplo:

  • La parte de los residuos alimentarios que se consideran partes de alimentos destinados a ser ingeridos por seres humanos. Hay que recordar que la definición de la UE de residuo alimentario incluye tanto las partes comestibles como las no comestibles. Se entiende de este punto, que la comisión considera interesante (aunque no obligatorio) aportar de forma adicional información específica sobre las partes comestibles, que son las contempladas la FAO cuando habla de las “pérdidas y desperdicio de alimentos”.
  • Las cantidades de alimentos redistribuidos para el consumo humano, a través de bancos de alimentos y otras entidades similares.
  • Como ya se ha señalado antes, las cantidades de alimentos redirigidas a la alimentación animal a través de su transformación en piensos.
  • Las cantidades de alimentos desechados como aguas residuales o mezclados con ellas.