Estimaciones de “food waste” (FUSIONS) en Europa

 esta entrada se hace un breve resumen de los aspectos más relevantes del documento “Estimates of European Food Waste Levels”, publicación de marzo de 2016 del proyecto europeo FUSIONS.

En el informe aparecen las estimaciones más recientes en relación a las pérdidas y desperdicio de alimentos a lo largo de la cadena alimentaria en la UE-28. Están elaboradas con datos de los años 2012 y 2013.

Es importante indicar que el concepto de “Food waste” o “residuo alimentario” considerado en el estudio es el concepto previamente definido en el propio proyecto FUSIONS, concepto del que ya se habló en una entrada anterior:residuo alimentario es cualquier alimento, y partes no comestibles de alimento, separado de la cadena de suministro de alimentos para ser recuperado o desechado (incluyendo el compostaje, las producciones no cosechadas, la digestión anaerobia, la producción de bio-energía, la co-generación, la incineración, y el vertido por alcantarillado, en vertedero o al mar)”.

Por lo tanto, en los datos se contabilizan tanto partes comestibles como no comestibles. En los conceptos de “pérdidas y desperdicio” de la FAO no se contempla la parte no comestible.

Las grandes cifras son las siguientes:

Pérdida y desperdicio de alimentos total anual = 87,6 millones de toneladas (entre 74 y 101 millones, teniendo en cuenta la incertidumbre), que representan 173 kg por persona y año. En el estudio señalan que teniendo en cuenta que en 2011 en la UE se produjeron alrededor de 865 kg de alimentos por persona y año, las pérdidas ascenderían a un 20 % del total producido.

El coste asociado a estas pérdidas se estima en 143.000 millones de euros.

“Food waste” en la UE-28 en 2012 (millones de t; porcentaje) en los distintos eslabones de la cadena alimentaria (elaborado a partir de FUSIONS, 2016).

Estas pérdidas se concentran en la parte final de la cadena (hogares, 53 % en volumen, 68 % en valor) y en el procesado de alimentos (19 % en volumen).

ue-28_food-waste

“Food waste” per capita y coste asociado en los distintos eslabones de la cadena alimentaria (elaborado a partir de FUSIONS, 2016).

Para el cálculo del coste o valor se determinó previamente qué proporción de los residuos alimentarios se podía considerar “comestible”. Los porcentajes asignados fueron: 50 % para producción primaria y procesado, 83 % para distribución y venta; 59 % para HORECA y 60 % para los hogares. A continuación y se aplicó un valor de coste a cada tonelada de residuo comestible, valor que se va incrementando conforme se avanza a lo largo de la cadena alimentaria:

ue-28_food-waste-coste

Valor asignado a cada tonelada de residuos alimentarios comestibles en los distintos eslabones de la cadena alimentaria (elaborado a partir de FUSIONS, 2016).

Desde el primer momento en el informe se señala que se trata de estimaciones sujetas a una incertidumbre importante, debido principalmente al pequeño número existente de estudios recientes con datos de calidad suficiente.

Esto afecta a todos los eslabones de la cadena alimentaria, pero particularmente a la etapa de procesado y sobre todo a la producción primaria. Los estudios más abundantes y robustos parecen ser los correspondientes a los residuos alimentarios y/o desperdicio en los hogares.

Los países que aportan la mayor parte de los datos de alta calidad son del norte y oeste de Europa: Reino Unido, Alemania, Suecia, Dinamarca, Austria, Finlandia, Francia (en algunos sectores de la cadena), etc.

España no aporta ningún estudio, en ninguno de los eslabones de la cadena, ni siquiera en el de los hogares.

Hay dos aspectos que el informe no incorpora en sus cifras, pero a los que hace referencia.

Por un lado, señala que en las cifras obtenidas no se ha incorporado lo concerniente a las actividades de redistribución de alimentos al final de la cadena (a través de bancos de alimentos, o de forma directa desde la distribución a instituciones de caridad). Señala que hay pocos datos al respecto, y cita algunos estudios realizados en Austria, Países Nórdicos, Reino Unido y Holanda. También señala que la Federación Europea de Bancos de Alimentos (FEBA) estimó que en 2014 se redistribuyeron 410.000 toneladas de alimentos (en su página web aparece la cifra de 531.000 t en el año 2015).

Por otro lado, y más importante aún desde el punto de vista cuantitativo está el tema de la alimentación animal. En el informe se indica que los alimentos y sub-productos dirigidos a alimentación animal tampoco se han incluido en la contabilización de “food waste” (puesto que esta vía de aprovechamiento está fuera de la propia definición FUSIONS de “food waste”). Indican que es una opción muy comunmente adoptada en varios sectores (en particular en el procesado, en algunos subsectores de la industria alimentaria) dado que evita o reduce el coste asociado a las tasas por vertido y puede generar un retorno financiero. Pero que no hay datos definitivos al respecto, y que pueden ser datos sujetos a variabilidad en tiempo de tal forma que es difícil conocer en un momento dado y para un determinado sector qué parte se deriva a alimentación animal y qué parte va a tratamiento o se elimina. Dan algunos datos de estudios sobre el tema. Indican que la European Former Foodstuff Proccessor Association (EFFPA) dice que en 2015 unos 5 millones de toneladas de alimentos y subproductos se usaron para alimentar animales, y que esta cifra podría incrementarse hasta 7 millones de aquí a 2025.

Para acabar, los autores señalan que aunque es claro que los datos aportados son estimaciones con una incertidumbre relativamente alta, se trata del primer intento de aplicar una definición común de “food waste” y encontrar vías y procedimientos adecuados para contar con una base de datos válida y monitorizable en la UE. Señalan que los estados miembros deberían ir dando pasos para incoporar el concepto y los procedimientos de cuantificación en los distintos eslabones de la cadena para que esto fuera posible. También señalan que sería conveniente incoporar a las estadísticas datos sobre la redistribución de alimentos al final de la cadena y desde luego tratar de cuantificar las corrientes de residuos alimentarios que se dirigen a alimentación animal o a tratamiento de residuos.

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