Archivo de la etiqueta: Consumo

Estado de la lucha contra el desperdicio alimentario en España

En agosto siempre hay escasez de noticias. Recientemente en El País se ha publicado un reportaje sobre la cuestión del desperdicio alimentario en España. Se titula “España, incapaz de frenar el desperdicio alimenticio: tira al año 1.300 millones de kilos a la basura”.

El reportaje se hace eco de los datos aportados por el MAPA a través del Panel de cuantificación del desperdicio alimentario en los hogares españoles, que indican que “los hogares españoles desperdiciaron entre enero y diciembre de 2018 un total de 1.339 millones de kg/l. de alimentos y bebidas, lo que supone un incremento del 8,9% con respecto al año anterior, es decir, 109 millones de kg/l más”. Per capita, esto supone 24,7 kg, un valor de un orden semejante a los señalados en España y Cataluña en una entrada previa sobre datos del desperdicio alimentario en los eslabones finales de la cadena alimentaria, en la etapa de consumo.

Según el Panel un 84,2 % de los alimentos desechados son alimentos que no se han llegado a utilizar. Entre estos alimentos cerca de un tercio son frutas (sobre todo naranjas, manzanas y plátanos), seguidos de verduras y hortalizas frescas, y pan.

El reportaje habla de la estrategia “más alimento, menos desperdicio”, considerando que sus actuaciones están fundamentalmente orientadas al consumidor final, y de cómo hay voces que señalan la necesidad de profundizar en la estrategia tratando de involucrar a todos los eslabones de la cadena alimentaria. Indica que en junio de 2018 el Senado se pronunció al respecto a través de una “Ponencia de estudio sobre el desperdicio alimentario en el estado español”, en la que entre otras cosas se sugería la creación de un observatorio en el que participen todos los actores involucrados.

En lineas generales, el reportaje constata que la lucha contra el desperdicio ha tenido avances escasos, y que se requeríría un impulso legislativo mayor a través del desarrollo de una ley específica sobre el tema.

Más vueltas con la carne y el clima

En varias entradas anteriores se trata la problemática vinculada al incremento del consumo y producción de carne (y en general, de productos de origen animal) en el mundo y sus implicaciones sobre el cambio climático y la sostenibilidad ambiental del planeta.

En esta entrada se hace referencia a un artículo publicado hoy en El País (Sí, comer carne afecta al clima, pero las vacas no están matando el planeta), en el que se ponen en duda algunos de los datos publicados hasta la fecha sobre el impacto de la ganadería en el efecto invernadero, y se matizan las afirmaciones que atribuyen grandes beneficios medioambientales a la reducción del consumo de carne en favor de alimentos de origen vegetal. Interesante.

El artículo lo firma Frank M. Mitloehner, un profesor del Departamento de Ciencia Animal de la Universidad de California (UCDavis).

Entradas anteriores sobre el tema:

Visita al Banco de Alimentos de Burdeos

Hace unos días un grupo de personas del Banco de Alimentos de Navarra, de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, del Area de Prevención de Residuos del Gobierno de Navarra, y de la Universidad Pública de Navarra realizamos una visita al Banco de Alimentos de Burdeos y de la Gironda (BABG), y pudimos conocer cómo trabajan y qué actividades desarrollan en la lucha contra el despilfarro de alimentos.

¿Qué cantidad de alimentos recupera y de dónde?

El BABG recoge cada año cerca de 5.000 toneladas de un total de 128 proveedores. Unas 3.500 toneladas se corresponden con productos que de otra forma se habrían desperdiciado.

La procedencia de los productos se distribuye de la siguiente forma:

  • Sector de la distribución: 2250 t (45 %)
  • Otros bancos de alimentos: 1150 t (24 %)
  • Unión Europea (FEAD): 1050 t (21 %)
  • Recogida pública: 350 t (7 %)
  • Estado y otros: 200 t (4 %)

Destaca el dato de la distribución, muy superior al registrado habitualmente en los bancos españoles. Probablemente esto se debe a la puesta en marcha de la Ley francesa contra el desperdicio de alimentos, como ya se señaló en una entrada anterior.

Vista de fichas de proveedores en la zona de recepción

¿Que cantidad de alimentos redistribuye, dónde y cómo?

Distribuye unas 4.300 t en la Gironda y unas 700 a los Bancos de Alimentos de la región del Sudoeste.

Cada semana, el BABG provee de alimentos a 132 entidades de consumo, 44 de ellas Centros Comunitarios de Acción Social. Estas entidades distribuyen los alimentos a un total de 17.600 beneficiarios en la Gironda.

El reparto a las entidades se hace de dos formas:

  • Por un lado en las propias instalaciones del banco disponen un espacio en el que, a modo de “supermercado”, cada entidad acude y adquiere libremente aquellos productos frescos (frutas y hortalizas) que considere oportunos.
  • Y por otro lado el banco tiene una programación para la emisión de lotes de producto (productos “secos” pero también “frescos”) a las distintas entidades, sin que las mismas puedan en este caso “elegir” los productos.
  • Además, en verano, durante 6 semanas, debido a que parte de las entidades de consumo cierran y paralizan su actividad, el BABG se encarga directamente del reparto a los beneficiarios finales en dos barrios de Burdeos, por medio de “supermercados sociales y solidarios”.

Vista del “supermercado” interno de frutas y verduras

Vista de un lote de productos listo para su entrega

Recursos humanos y materiales

El BABG cuenta de forma permantene con 200 voluntarios, 17 asalariados, y alrededor de 4 jóvenes en Servicio Cívico.

Además en el momento de la gran colecta anual de alimentos (tercer fin de semana de noviembre) moviliza a 2500 personas, y cerca de 1200 voluntarios para la clasificación de lo recogido en dicha colecta.

Los medios materiales son los siguientes:

  • Un almacén de 2600 metros cuadrados con una muelle de carga y 5 puertas de acceso.
  • 6 cámaras frigoríficas, tres de refrigeración y tres a temperatura de congelación.
  • Una cocina y comedor para los trabajadores y voluntarios del banco.
  • Una cocina taller solidaria de 120 metros cuadrados (“cocina fija”).
  • 6 caminones frigoríficos de 3,5 toneladas y una furgoneta.
  • Un camión cocina (“cocina móvil”).
  • Una camioneta “tienda itinerante solidaria”.

Los talleres de cocina solidaria

Una actividad muy interesante desarrollada por el BABG es la realización de talleres de cocina solidaria en los que grupos pequeños de personas aprenden a cocinar un menú equilibrado y de bajo coste energético empleando los productos aportados por el banco. Además del aprendizaje los talleres cumplen la función de facilitar la creación de lazos sociales entre personas necesitadas. Desde la puesta en marcha de este servicio, más de 10.000 personas se han beneficiado de estos talleres.

Los talleres se realizan tanto en la “cocina fija” existente en el BABG, como en las entidades de consumo por medio de la “cocina móvil”.

¿Qué se hace con los productos que no son redistribuidos?

En la actividad de recepción y clasificación, en el BABG se generan cada año unas 350 toneladas de alimentos que no cumplen los requisitos para ser redistribuidos. Esta cantidad es aproximadamente un 20 % de los productos frescos recibidos cada año.

La gestión que se hace de estos productos “rechazados” sigue estrictamente la jerarquía establecida en la Ley francesa contra el desperdicio alimentario.

  • Se prioriza primero lo que se puede destinar a consumo humano. Así unas 40 toneladas se emplean en la cocina del BABG, y constituyen el menú diario de las personas que trabajan en el banco. Además alrededor de 10 toneladas de frutas son destinadas a la elaboración de mermeladas en las instalaciones de “Les Confitures de Dominique”, adyacentes al banco (ver entrada posterior).
  • Una parte importante (unas 200 toneladas) se destina a alimentación animal, en 15 explotaciones pecuarias y granjas pedagógicas.
  • Otra parte (entre 50 y 100 toneladas) se destina a la obtención de compostaje en un centro de inserción social para personas sordas.
  • Finalmente, el BABG paga las tasas correspondientes para que un gestor de bioresiduos se haga cargo de las 20 toneladas restantes.

 

 

 

Pérdidas y desperdicio de alimentos en Francia

Francia es uno de los países europeos que más están desarrollando políticas e iniciativas en la lucha contra el desperdicio alimentario. A través del Pacto Nacional para luchar contra el desperdicio de alimentos Francia tiene el compromiso de reducir a la mitad el desperdicio de alimentos para el año 2025 y en este sentido desarrolló la Ley 2016-138 (11 de febrero de 2016).

La lucha contra el desperdicio de alimentos requiere avanzar en una cuestión básica que es el diagnosticar la magnitud real del problema.

En esta entrada se resumen algunos datos del documento publicado en 2016 por la “Agence de l’Environnement et de la Maîtrise de l’Energie” (ADEME), titulado Pérdidas y desperdicio de alimentos – inventario y gestión en cada etapa de la cadena alimentaria. El documento completo en francés, y el resumen ejecutivo en francés y en inglés se pueden encontrar en el siguiente enlace.

En el documento presentan los resultados de un estudio completo de las pérdidas y desperdicio de alimentos (PDA) a lo largo de la cadena alimentaria (producción, transformación, distribución y consumo en hogares y restauración). Dan datos globales y también diferenciando distintos tipos de productos.

Como concepto de PDA emplean uno semejante al planteado por la FAO, es decir, contemplan únicamente las partes comestibles de los alimentos (destinados a consumo humano) que se pierden a lo largo de la cadena alimentaria.

El estudio cifra las PDA globales en 10 millones de toneladas al año, es decir 150 kg per capita. En términos económicos valoran esto en 16.000 millones de euros, y en términos medioambientales en 15,3 millones de toneladas de equivalentes de CO2.

Señalan que una parte de los 10 millones (menos de 2 millones) de PDA se deriva a alimentación animal. Indican que esta cantidad no estaría contemplada en la estadística de “food waste” si se utilizase el concepto y la metodología FUSIONS.

La distribución de las PDA en los distintos segmentos de la cadena alimentaria es la siguiente:

  • Producción: 32 %
  • Transformacion: 19 %
  • Distribución: 14 %
  • Consumo: 33 %

Destaca el hecho de que la proporción asignada al sector primario y a la distribución es superior a la señalada en otros estudios realizados a nivel europeo (ver entrada previa), mientras que lo correspondiente a la etapa de consumo es claramente menor (33 %, 50 kg per capita).

También destaca el hecho (figura siguiente) de que en consumo las pérdidas en restauración son superiores, en términos relativos, a las pérdidas en los hogares. Así, mientras que únicamente el 15 % de la comida es consumida en restauración, la proporción de las PDA en consumo debidas a la restauración asciende al 42 %.

El 58 % restante se corresponde a las PDA en los domicilios. En los hogares franceses se desperdician 29 kg por habitante y año, que es un valor cercano al observado en los pocos estudios existentes en España y Cataluña, y de nuevo mucho menor al descrito por la FAO, y en menor medida por otros estudios a nivel europeo (ver entrada previa).

Cuando se analizan los resultados de los distintos tipos de productos se observan diferencias tanto en cuanto a la magnitud de las PDA como a su distribución en la cadena alimentaria. Los porcentajes de pérdidas en peso estimados en el estudio son:

  • Verduras: 24 %
  • Frutas: 22 %
  • Grandes cultivos (trigo, patata, etc.): 20 %
  • Productos de origen animal: 13 %

Las frutas y hortalizas se pierden en gran medida en la etapa de producción, mientras que los productos de origen animal se desperdician más en la etapa de consumo.

Una cuestión interesante que se analiza en el estudio es el valor económico de las pérdidas. Hacen estimaciones y destacan que el valor comercial unitario de las pérdidas se va incrementando conforme se va avanzando en la cadena alimentaria. Evaluan el valor comercial de las PDA de la siguiente forma:

  • 2 630 € por persona trabajadora en la etapa de producción primaria.
  • 4 970 € por persona trabajadora en las industrias alimentarias.
  • 6 260 € por persona trabajadora en el sector de la distribución.

Si bien los productos de origen animal tienen pérdidas del 13 % en peso, claramente menos que otros productos, el valor económico y el impacto medioambiental de las mismas es mucho mayor. El estudio estima que las pérdidas de productos de origen animal suponen el 54 % y el 82 % del valor total y de las emisiones de gases de efecto invernadero del conjunto de las PDA, respectivamente.

 

En Francia hay otros estudios de este tipo. Destacan los trabajos publicados por el INRA (Institute National de la Recherche Agronomique). En los siguientes enlaces se pueden encontrar las presentaciones realizadas en unas jornadas coloquio sobre el tema, y su publicación posterior en un número de una revista editada por el INRA: