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¿De qué va esto?

El tema es muy complejo. A lo largo de toda la cadena alimentaria se producen pérdidas de alimentos, desde la producción primaria (agricultura y ganadería), pasando por la industria alimentaria que permite conservar y transformar las materias primas en productos alimentarios (con un nivel mayor o menor de transformación), el sector de la distribución y venta (mayorista y minorista, tanto de productos frescos como transformados), el consumidor final (hogares, restauración, etc.) hasta la gestión final (eliminación, tratamiento y valorización) de los residuos alimentarios (generados no solo en el consumo final, sino también en todas las etapas previas), sin olvidar las operaciones de transporte entre los distintos eslabones de la cadena.

En el mundo existen cerca de 900 millones de personas desnutridas. Y al mismo tiempo se estima que alrededor de un tercio de los alimentos producidos para consumo humano se pierden cada año. Este enorme volumen de alimentos perdidos tiene un tremendo impacto  social, económico y medioambiental (consumo inútil de recursos como tierra, agua, combustibles fósiles, generación de gases de efecto invernadero, etc.).

El término pérdidas tiene aquí un significado genérico. Posteriormente convendrá matizarlo, para distinguir entre pérdidas, desperdicio, residuos, subproductos, etc.

Las causas de estas pérdidas son muy diversas y suelen afectar predominantemente a determinados eslabones de la cadena alimentaria. Aun existiendo aspectos comunes, las causas pueden no ser las mismas o tener un impacto diferente en función del tipo de materia prima o producto alimentario de que se trate, o de la zona geográfica considerada. En este sentido la problemática es distinta en los países más desarrollados, en los que las pérdidas se concentran principalmente (aunque no exclusivamente) en la parte final de la cadena (desperdicio en la distribución minorista y en el consumo final), que en los países en vías de desarrollo, en los que las pérdidas más importantes se localizan al inicio de la misma (producción primaria, poscosecha y procesado).

Las soluciones a esta problemática serán diversas, tendrán múltiples enfoques. Muchas posibles soluciones tendrán un alcance local o regional, pero en un mundo agroalimentario cada vez más globalizado, algunas deberán tener también un alcance más amplio.

Espigamiento de almendras con BURUXKA

En octubre se han realizado más espigamientos en el marco del proyecto Buruxka. El pasado día 17 pudimos espigar almendras en una parcela cercana a Alloz (Navarra). 

La fecha era más bien tardía pero todavía quedaban en los árboles bastantes frutos. El dueño nos señaló que esta campaña ni siquiera se había preocupado en recoger las almendras porque no le merecía la pena. El precio de mercado era demasiado bajo. Nos explicó que el mismo viene en gran parte determinado por lo que ocurre en California, donde existen grandes explotaciones muy productivas. Cuando decidió plantar sus almendros, el pago que recibía por cada kg podía alcanzar un valor de alrededor de 2 euros, lo suficientemente elevado para que la explotación fuera razonablemente rentable. Pero en los últimos años se ha producido un paulatino descenso del valor de mercado (con excepciones puntuales) llegando a situarse en valores de 0,6 euros por kg.

Después de recoger las almendras se trasladaron al Centro de almacenamiento de BURUXKA, acondicionado en las instalaciones de la antigua bodega de Aritzala. Allí se retiraron las hojas, palos que acompañaban a los almendrucos, así como la piel que rodea su cáscara. Los 84 kg de almendrucos obtenidos finalmente se donaron al Servicio Social de Base de Iranzu y al Monasterio de Alloz.

Vista de la cámara de conservación del centro de almacenamiento en Aritzala (Tierra Estella – Navarra)

We are gleaners (primeros espigamientos en el proyecto BURUXKA)

El pasado 29 de septiembre fue el Día Internacional de la Concienciación sobre la Pérdida y Desperdicio de alimentos.

En el marco de esta celebración, la fundación catalana Espigoladors ha puesto en marcha una iniciativa (We are gleaners) para hacer visibles organizaciones que están trabajando en el ámbito de las pérdidas de alimentos en el sector primario. Entre ellas, aparece el proyecto Buruxka, en el que, tal y como se indicaba en la entrada anterior, se está iniciando el proceso de replicar en Navarra la experiencia de éxito de Cataluña.

En el marco de este proyecto recién iniciado se está trabajando en recabar la participación de productores de frutas y hortalizas de la zona de Tierra Estella, así como en la creación de una red de personas voluntarias interesadas en colaborar en los espigamientos.

Así, a finales de septiembre se realizaron los primeros espigamientos. El último de ellos precisamente el pasado día 29. Entre 12 personas recogimos en apenas hora y media 391 kg de tomate en una parcela de Sartaguda.

La parcela tenía una superficie de 2 ha. No obstante el espigamiento se realizó únicamente en las dos hileras (0,3 ha) en las que ya se había cosechado el tomate. El criterio para coger el tomate fue que estuviera maduro y sin daños físicos aparentes. Se espigaron cerca de 400 kg de tomate, lo que significa que, si se aplicara en toda la parcela el mismo procedimiento de cosecha, tras la misma se podría espigar aproximadamente de 2,6 toneladas de tomate (1,3 t/ha).

El tomate se llevó a la cámara frigorífica que se ha habilitado en el local cedido por el Ayuntamiento de Yerri para la realización del proyecto. Al día siguiente se donó a Cáritas de Estella.

 

Presentación Proyecto BURUXKA (Recuperación del espigamiento)

El próximo jueves 23 de julio de 2020 se celebrará en la Finca Experimental del Instituto Navarro de Tecnologías e Infraestructuras Agroalimentarias (INTIA) en Sartaguda (Navarra), (Cómo llegar) la Jornada de Inicio del proyecto “Recuperación del espigamiento como valor social y ambiental” – BURUXKA.

Para inscribirse: Formulario de inscripción y en teléfono de INTIA: 948 013 040

El objetivo del proyecto es conocer la situación de las pérdidas de alimentos en el sector hortofrutícola de Navarra, y contribuir a reducir el desperdicio de alimentos. El proyecto Buruska persigue replicar la iniciativa catalana Espigoladors (ver entrada previa).

En el programa de la jornada se incluye precisamente la presentación de esta iniciativa:

El proyecto BURUXKA está impulsado por el Consorcio formado por el Ayuntamiento del Valle de Yerri, coordinador y líder de la iniciativa, el INTIA, y la Universidad Pública de Navarra, a través del Instituto IS- FOOD. Financiado en el marco de las Ayudas a la submedida 16.2 de apoyo para los proyectos piloto y para el desarrollo de nuevos productos, prácticas, procesos y tecnologías del PDR de Navarra 2014-2020 Convocatoria 2019.

 

 

Presentación Red Sin Desperdicio

En una entrada previa se hablaba de la reciente creación de la Red sin desperdicio y del lanzamiento de un sondeo sondeo on-line sobre hábitos alimentarios durante la Covid-19.

Pues bien el próximo miércoles 22 de julio a las 16:30 se va a presentar la red y los primeros resultados del sondeo, en el que se recibieron respuestas de más de 6.500 hogares.

La presentación ser realizará por medio de una webinar. Para asistir es necesario registrarse a través del siguiente enlace: