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Acerca de Iñigo Arozarena

Profesor del Dpto. de Agronomía, Biotecnología y Alimentación (Área de Tecnología de Alimentos) de la Universidad Pública de Navarra (UPNA).

Gestión de residuos municipales en España (1)

Esta entrada y otras dos posteriores pretenden ofrecer una panorámica sobre la situación de la gestión de residuos municipales en España. Los datos que se presentan se han extraído del informe 2013 sobre gestión de residuos del MInisterio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

En los municipios se generan residuos biodegradables (restos de cocina, restauración, parques y jardines, cartón y papel, etc.) y no biodegradables (plásticos y envases de todo tipo, textiles, pilas, etc.). Nos centraremos más en qué ocurre con los primeros.

Antes de detallar qué se hace con los residuos municipales conviene identificar qué tipo de tratamientos se aplican, relacionando los mismos con la terminología y la jerarquía de gestión de residuos que se describieron en una entrada anterior.

Así, los residuos biodegradables son sometidos fundamentalmente a los siguientes tipos de tratamientos:

  • Tratamientos de eliminación: la incineración por un lado, o el vertido por otro.
  • Tratamientos de valorización: fundamentalmente se trata de transformarlos a través de procesos biológicos de digestión, con el fin de obtener un producto estable. Aquí tenemos por un lado el compostaje (o digestión aerobia) y la biometanización (digestión anaerobia). Mediante el compostaje se obtiene compost, y mediante la biometanización se obtiene el llamado biogás (mezcla de metano, dióxido de carbno y otros gases) y un material bioestabilizado (denominado también digestato), que puede a su vez ser o no compostado posteriormente. Dentro de la jerarquía de residuos estos tratamientos biológicos se entienden como operaciones de reciclado.
  • También entraría en la categoría de reciclado, la recogida separada y tratamiento posterior de los residuos de papel y cartón.

Los residuos no biodegradables se pueden también reciclar a través de su recogida separada en origen, de las actividades de clasificación de envases y de recuperación de materiales, y de procesamiento posterior de cada flujo de residuos; y eliminar, de nuevo a traés de su incineración o vertido.

¿En qué instalaciones se realiza todo esto?

A) Instalaciones de valorización:

Dentro de estas tenemos instalaciones (la mayor parte) que lo que reciben son residuos municipales mezclados (lo que se suele llamar también fracción resto). En estas instalaciones hay operaciones de separación (triaje) y a veces también de tratamiento biológico (biometanización, compostaje) de la fracción biodegradable obtenida en el triaje.

  • 5 instalaciones de triaje
  • 63 Instalaciones de triaje y compostaje
  • 25 Instalaciones de triaje, biometanización y compostaje

Otras instalaciones reciben residuos municipales procedentes de la recogida separada en origen.

  • 44 instalaciones de compostaje: reciben residuos  biodegradables (fracción verde, y fracción orgánica recogida separadamente).
  • 94 instalaciones de clasificación de envases: reciben los residuos correspondientes a envases mezclados y los clasifican.
  • El cartón y el papel, y el vidrio y envases de vidrio, se destinan a alguna de estas instalaciones o a otras finales donde se someten a procesado para su reciclado.

B) Instalaciones de eliminación:

  • Incineradoras: los residuos se queman generándose energía eléctrica y cenizas como residuos. Hay únicamente 10 incineradoras en España. En otros países europeos esta opción de eliminación es mucho más habitual.
  • Vertederos: está es la opción más desfavorable desde el punto de vista medioambiental, y más generalizada. Hay 134 vertederos municipales en España. Algo más de la mitad (71) tienen sistemas de captación del biogás generado en la descomposición anaerobia de los residuos biodegradables (Cataluña destaca también en este sentido, de sus 26 vertederos, 25 tiene sistemas de captación). A su vez una parte (minoritaria) de estas 71 instalaciones tienen capacidad para aprovechar dicho biogás. El resto directamente lo quema sin aprovechamiento energético ninguno. Sin ser evidentemente óptima, esta última opción es mejor que simplemente liberar el biogás a la atmósfera, que es lo que ocurre en los 63 vertederos sin capacidad para captar el biogás. Los vertederos son los responsables en España de alrededor del 30 % de las emisiones de metano a la atmósfera. El metano tiene un efecto invernadero 20 veces superior al dióxido de carbono.

En una entrada posterior se analizan los flujos de residuos a lo largo de estas instalaciones.

Prevención y gestión de residuos: definiciones normativas

En dos entradas anteriores se presentaron las definiciones de residuo, residuo doméstico, residuo industrial, biorresiduo, etc., y de subproducto, tal y como establece la Ley 22/2011 de residuos y suelos contaminados, que es la transposición de la Directiva 2008/98/CE.

En la ley también se establecen una serie de definiciones que persiguen distinguir entre prevención, gestión de residuos, recogida, tratamiento, eliminación, valorización, reciclado, etc., que se tratan a continuación.

Antes conviene señalar el artículo 8 de la ley que establece que «la siguiente jerarquía de residuos servirá de orden de prioridades en la legislación y la política sobre la prevención y la gestión de los residuos». Esta jerarquía se suele representar mediante una pirámide invertida para reflejar dichas prioridades:

Jerarquia de residuos

Tenemos entonces como prioridad la prevención (prevention) que tiene que ver con las «medidas adoptadas antes de que una sustancia, material o producto se haya convertido en residuo, para reducir: a) la cantidad de residuo, incluso mediante la reutilización de los productos o el alargamiento de la vida útil de los productos; b) los impactos adversos sobre el medio ambiente y la salud humana de la generación de residuos, o c) el contenido de sustancias nocivas en materiales y productos».

La reutilización (re-use) es por lo tanto una operación de prevención descrita en la norma como «cualquier operación mediante la cual productos o componentes que no sean residuos se utilizan de nuevo con la misma finalidad para la que fueron concebidos».

A continuación tendriamos ya operaciones que constituyen diversas formas de gestionar los residuos, definida la gestión de residuos (waste management) como «la recogida, el transporte y tratamiento de los residuos».

A su vez, recogida (collection): es la  «operación consistente en el acopio de residuos, incluida su clasificación y almacenamiento iniciales con el objeto de transportarlos a una instalación de tratamiento de residuos». Tambien se define en particular la recogida separada (separate collection) como «la recogida en la que un flujo de residuos se mantiene por separado, según su tipo y naturaleza para facilitar un tratamiento específico».

Y por tratamiento (treatment): las operaciones de valorización o eliminación, incluida la preparación anterior a la valorización o eliminación.

Así, por valorización (recovery) se entiende «cualquier operación cuyo resultado principal sea que el residuo sirva a una finalidad útil al sustituir a otros materiales que de otro modo se habrían utilizado para cumplir una función particular, o que el residuo sea preparado para cumplir esa función, en la instalación o en la economía en general».

Dentro de las operaciones de valorización algunas se podrán catalogar también como operaciones preparación para la reutilización (preparing for re-use) definida como «la operación de valorización consistente en la comprobación, limpieza o reparación, mediante la cual productos o componentes de productos que se hayan convertido en residuos se preparan para que puedan reutilizarse sin ninguna otra transformación previa». En el ámbito de las actividades que afectan a los residuos biodegradables generados en la cadena alimentaria no hay muchos ejemplos de este tipo de operaciones.

Las operaciones de valorización de este tipo de residuos generalmente encajan mejor dentro de la categoría de operaciones de reciclado (recycling) que son aquellas mediante las cuales «los materiales de residuos son transformados de nuevo en productos, materiales o sustancias, tanto si es con la finalidad original como con cualquier otra finalidad. Incluye la transformación del material orgánico, pero no la valorización energética ni la transformación en materiales que se vayan a usar como combustibles o para operaciones de relleno». Estas últimas operaciones se corresponderían con otros tipos de valorización.

Por último, la opción menos deseable dentro de la jerarquía de gestión de los residuos es la eliminación (disposal) definida como «cualquier operación que no sea la valorización, incluso cuando la operación tenga como consecuencia secundaria el aprovechamiento de sustancias o energía».

Todos estos términos se han querido reflejar en esta segunda versión de la pirámide invertida de la jerarquía de residuos.

Jerarquia de residuos2

Aprovechamiento del lactosuero

En la elaboración del queso, una vez obtenida la cuajada, esta se rompe y se introduce en moldes para formar los quesos. El líquido que se desprende es el lactosuero. De forma aproximada, por cada 100 litros de leche inicial, entre 80 y 90 litros se convierten en lactosuero. Se trata por lo tanto de un subproducto que se genera en cantidades enormes.

Además de agua, en el lactosuero hay valiosos nutrientes, en particular las proteínas solubles de la leche que no coagulan en el proceso de cuajado, además de sales, lactosa y otros componentes.

Una práctica común y en principio adecuada, es la utilización de este lactosuero para alimentar el ganado, sobre todo porcino. Esto es posible si en en la misma quesería o en las proximidades existe una explotación ganadera que haga uso del subproducto. Cuando no es así, es común su vertido (esto depende del ámbito geográfico y del tamaño de la empresa quesera).

En los países más desarrollados, y en las grandes empresas queseras, es relativamente habitual que el lactosuero se procese mediante distintas técnicas (concentración por evaporación, separación por membranas, secado por atomización, fermentación, etc) para obtener productos (lactosuero en polvo, concentrados, aislados e hidrolizados de proteínas, etc), que tienen a su vez diferentes usos en alimentación humana y animal y en otros ámbitos.

Este video del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina (INTA) habla de una iniciativa de este tipo orientada hacia los pequeños y medianos productores de queso.

Cambiando radicalmente de contexto, encontramos también este otro video publicado en EEUU por «Muscle & Strength». Obviando algunas afirmaciones un tanto bucólicas sobre el cuidado del ganado y otras un tanto «vigoréxicas» sobre las bondades del producto final, el video permite hacerse una idea de cómo es una planta moderna en la que mediante tecnología de separación de membranas y secado, se obtiene proteína de suero lácteo, y se utiliza para elaborar preparados alimenticios destinados a deportistas.

Aprovechamiento de subproductos cárnicos

En el etiquetado de muchos productos cárnicos (salchichas tipo Frankfurt, por ejemplo) se puede leer entre los ingredientes «carne separada mecánicamente» (CSM, MSM en inglés). Se trata de la carne recuperada a partir de las carcasas de aves y canales de cerdo (no se permite para vacas, ovejas ni cabras) una vez que se han separado los cortes principales.

La CSM se puede obtener de dos formas. Por un lado están las máquinas que separan a alta presión obteniéndose una pasta homogénea de un color rosado más o menos intenso. Y por otro están los métodos a baja presión que dan lugar a un producto con un aspecto parecido al de la carne picada (aunque no se puede utilizar como sustituto de la misma). Estos productos después únicamente se pueden emplear para elaborar derivados cárnicos tratados térmicamente. Para más infomación ver este texto de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN).

El siguiente video es un ejemplo del funcionamiento de las máquinas separadoras a alta presión, aplicada a aves y cerdo. También se muestra su uso para restos de pescado (esqueletos y pescados enteros no procesados previamente) que permite obtener una pasta de color blanquecino, que se utiliza para la obtención del surimi a partir del cual se producen productos como palitos de pescado, sucedáneos de marisco, gulas, etc.

Para los estómagos sensibles o poco acostumbrados puede resultar un tanto desagradable. No invita demasiado a consumir este tipo de productos.

Por otro lado también se puede entender y defender como una forma de maximizar el aprovechamiento de los restos generados en el sacrificio y despiece de cerdos y aves, o en la poscaptura y procesamiento de pescado (además de especies poco valoradas y de dificil comercialización), con la consiguiente reducción de los residuos generados.

Que aproveche.

http://www.youtube.com/watch?v=qCo2xqCOJkw

Columna «La Era de la Carne»

El periodista y escritor argentino Martín Caparrós, autor de la novela El Hambre, publicada hace unos meses por Anagrama en su colección Argumentos, firma una columna publicada ayer en El País titulada la Era de la Carne.

En el siguiente video el autor es entrevistado en TVE con motivo de la publicación de su libro.

 

Jonathan Foley: la otra verdad incómoda

El siguiente video es una presentación de Jonathan Foley en el marco de las TED Talks, que muestra de una forma muy gráfica las dificultades que entraña el reto de lograr una producción de alimentos a nivel mundial medioambientalmente sostenible y suficiente para a la creciente población mundial.

Se titula la «otra verdad incómoda», haciendo alusión al famoso documental de Al Gore «la verdad incómoda». Está en inglés y se puede subtitular en castellano.

Jonathan Foley es uno de los investigadores de mayor prestigio mundial en ciencias medioambientales. En este enlace de la Academia de Ciencias de California se hace una semblanza de su trayectoria.