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Sobre el concepto, medida y (sobre) valoración del desperdicio alimentario

En entradas anteriores se han mostrado ejemplos de la disparidad de los datos existentes en relación a la magnitud del desperdicio alimentario. Esta disparidad tiene que ver con el hecho de emplear distintos conceptos, aplicar distintas metodologías de medida, contemplar diferentes etapas de la cadena de suministro de alimentos, etc.

Existen voces críticas como la del economista alemán Ulrich koester (ver entrada siguiente) que opina que el problema del desperdicio está sobrestimado, que señala que las estimaciones existentes son muy poco fiables, y que en las estrategias políticas en la lucha contra el desperdicio no se han tenido en cuenta los costes asociados a las medidas planteadas.

En esta entrada se resume el contenido de un artículo publicado en el American Journal of Agricultural Economics titulado sobre la medida del desperdicio alimentario” (Bellemare et al., 2017). En el mismo se critican algunos conceptos y metodologías de cuantificación del desperdicio alimentario, y se plantea una definición propia y un método de cuantificación y evaluación económica del mismo.

El concepto de desperdicio alimentario (food waste).

Los autores analizan y comparan (ver tabla) las definiciones de la FAO, de la UE-FUSIONS, del ERS (U.S. Departament of Agricuture’s Economic Research Service’s), y de la EPA (U.S. Environmental Protection Agency).

(*) Los autores cometen un error en el caso de la definición UE-FUSIONS (ver entrada previa). Esta definición no contempla como food waste aquello que es redirigido a alimentación animal o la fabricación de bioquímicos.

Los autores proponen otra definición de desperdicio alimentario que, en su opinión “supera todas las deficiencias” de las definiciones anteriores, y que “conduce a una forma no ambigua de medir el desperdicio de alimentos, así como  los costos asociados” con el mismo. Para los autores, “mientras la comida no termine en un vertedero, no se desperdicia”. El desperdicio afectaría a todas las etapas de la cadena alimentaria. Tal y como aparece representado en la siguiente figura, en cada etapa el desperdicio sería aquella fracción de los alimentos que llegan de la etapa anterior que no tiene un “uso productivo” (consumo, alimentación animal, obtención de fertilizantes, biomasa, obtención de bioquímicos, biocombustibles, etc.).

Determinación del valor del desperdicio alimentario.

El valor monetario de los alimentos aumenta conforme avanzan por la sucesivas etapas de la cadena alimentaria. Los autores proponen un método de estimación del valor económico del desperdicio que aplique al desperdicio generado en cada etapa el valor que le corresponde, en vez de aplicar a todo el desperdicio el valor que tiene en las etapas finales de la cadena, que, a su juicio, es la forma más habitual de evaluar (y sobrevalorar) el coste del desperdicio hasta ahora.

La figura siguiente está elaborada con los datos que aparecen en la publicación en los que se hace una simulación de la cantidad y coste del desperdicio alimentario empleando las definiciones y métodos descritos por la FAO, FUSIONS, ERS, EPA y el método propio.

Figura elaborada a partir de los datos de la tabla 1 de Bellemare et al. 2017

Se pone de relieve que las estimaciones sobre la cantidad y coste de alimentos desperdiciados obtenidos en base a las definiciones de la FAO, FUSIONS y ERS suponen una sobrestimación del problema en comparación con la definición y método propuesto en el artículo, mientras que lo contrario ocurriría en base a la definición de la EPA, debido a que ésta únicamente contempla la parte final de la cadena alimentaria.

Otras consideraciones.

Los autores señalan que su método se limita al valor monetario de los residuos, pero que “el costo total del desperdicio de alimentos también incluye los costos, monetarios o no, asociados con los costos sociales y ambientales del desperdicio de alimentos, que se pueden considerar como costos económicos”. Es decir, reconocen que su método ignora las externalidades, y señalan que no conocen ningún método de medida del desperdicio alimentario que las evalué de forma fiable en este momento.

Otro aspecto interesante del artículo es su discusión acerca de la conveniencia o no de incluir  en el concepto y en la cuantificación del desperdicio alimentario las partes no comestibles de los alimentos. FUSIONS y EPA lo hacen, mientras que la FAO y ERS no. Los autores se decantan por “ignorar la comestibilidad” y dar cuenta de todo, lo comestible y lo no comestible.  Las partes no comestibles tienen en muchos casos uso productivo, tanto alimentario como no alimentario. Cuantificarlas es consistente con la necesidad de conocer el costo de los recursos utilizados para producir los alimentos y las vías de utilización de toda la materia orgánica generada a través de la producción de alimentos. Contabilizarlo todo es fundamental desde la perspectiva económica y ambiental del aprovechamiento de recursos, desde la visión de la economía circular.

 

 

 

 

La jerarquía contra el desperdicio en EEUU

A nivel gubernamental la lucha contra el desperdicio de alimentos en Estados Unidos la lidera la EPA (United States Environmental Protection Agency). La EPA impulsa el Food Recovery Challenge, como parte del Programa de Gestión Sostenible de Materiales, que “busca reducir el impacto ambiental de los materiales durante todo su ciclo de vida”, lo que “incluye cómo se extraen, fabrican, distribuyen, utilizan, reutilizan, reciclan y eliminan”.

El “Food Recovery Challence” establece que todas las organizaciones que participan en la cadena de suministro de alimentos deben “comprometerse a mejorar sus prácticas de gestión sostenible de alimentos” y les “alienta a seguir la Jerarquía de recuperación de alimentos para priorizar sus acciones para prevenir y desviar los desperdicios de alimentos”.

Esta jerarquía es la siguiente:

Es una jerarquía en lineas generales coherente con otras jerarquias de este tipo como la de la WRAP de Reino Unido o con la jerarquía establecida por Ley en Francia.

 

 

La jerarquía contra el desperdicio en Francia

Francia es uno de los países que más decididamente está implementado políticas en la lucha contra el desperdicio de alimentos. En febrero de 2016 vio la luz la Ley 2016-138 relativa a la lucha contra el desperdicio alimentario.

La ley establece que “la lucha contra el desperdicio de alimentos implica la responsabilización y la movilización de productores de alimentos, procesadores y distribuidores, consumidores y asociaciones”.

Y señala que “las acciones para combatir el desperdicio de alimentos se implementan en el siguiente orden de prioridad”

Jerarquia Francia

La ley explicita que el sector de la distribución (concretamente establecimientos de venta de superficie superior a 400 metros cuadrados) está obligado a que todos los productos no vendidos que estén todavía en buen estado se valoricen de acuerdo a esta jerarquía.

Esto ha incrementado notablemente la cantidad de alimentos donados a entidades de redistribución de alimentos. En el caso del Banco de Alimentos de Burdeos, por ejemplo, actualmente un 45 % (unas 2.500 toneladas al año) de los alimentos recibidos proceden del sector de la distribución.

En España esto es menos habitual. Por ejemplo, el Banco de Alimentos de Navarra, pese a tener un sistema muy reconocido de provisión de alimentos desde la distribución minorista (a través de un convenio con la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona), recibe a través de este sistema unas 300 toneladas de productos al año, un 8 % del total recibido.

Una cuestión interesante de la jerarquía francesa es que hace referencia a la posibilidad de recuperar alimentos para consumo humano a través de su “transformación”, posibilidad que no se cita (al menos no de forma explícita) en otras jerarquías publicadas, como la de WRAP de Reino Unido y la de la EPA en USA.

En entradas anteriores se han descrito iniciativas de lucha contra las pérdidas y desperdicio de alimentos en Francia, en Holanda, y en Cataluña, consistentes precisamente en la puesta en marcha de centros de transformación, fundamentalmente de frutas y hortalizas, procedentes de la distribución, del sector primario, etc.

FLW Standard: un protocolo para cuantificar y reportar la pérdida y desperdicio (2)

Esta entrada sigue a la anterior en la descripción de los elementos más básicos del Estándar PDA.

Requisitos del estándar PDA. La aplicación del estándar implicar cumplir y documentar el cumplimento de estos 8 requisitos, recogidos literalmente tal y como aparecen en el resumen ejecutivo del estándar:

  1. Base de la contabilización de PDA y la presentación de informes sobre los principios de pertinencia, integridad, coherencia, transparencia y precisión
  2. Contabilizar y reportar la cantidad física de PDA expresada como peso
  3. Definir e informar sobre el alcance del inventario de PDA
  4. Describa el (los) método(s) de cuantificación utilizado(s)
  5. Si se realiza el muestreo y la ampliación de los datos, describir el método y el cálculo utilizados, así como el período de tiempo durante el cual se recogen los datos de la muestra.
  6. Proporcionar una descripción cualitativa y/o una evaluación cuantitativa de la incertidumbre en torno a los resultados del inventario de PDA.
  7. Si se lleva a cabo la garantía del inventario de PDA (que puede incluir revisión por pares, verificación, validación, aseguramiento de la calidad, control de calidad y auditoría), crear una eclaración de aseguramiento.
  8. Si realiza el seguimiento de la cantidad de PDA y/o se establece un objetivo de reducción de PDA,seleccionar un año de base, identificar el alcance del objetivo y volver a calcular el inventario

Cuando una entidad decida aplicar esta norma, debe definir QUÉ va a medir (requisito 3) y CÓMO lo va a hacer (requisito 4).

Con respecto al QUÉ, de lo que se trata es de establecer el alcance del inventario de PDA que desee obtener, definiendo los 4 elementos que aparecen en la siguiente figura: periodo de tiempo sobre el que se va a informar, tipo de material y destino contemplados (de acuerdo a lo ya descrito en la entrada anterior), y el límite límite del marco de estudio en cuanto a categoría de alimentos, etapa/s del ciclo de vida, espacio geográfico, unidades de organización (p.e.: todos los sectores de un país, 1000 hogares, 100 supermercados, etc.).

Alcance de un inventario de PDA. Fuente: WRI (2016). Estándar de contabilización y reporte sobre pérdida y desperdicio de alimentos. Resumen Ejecutivo. Pag. 6

En lo que se refiere al CÓMO el estándar propone 10 métodos para la cuantificación de las PDA. De ellos 7 implican la obtención de datos a partir de medidas reales o aproximadas (pesaje directo, análisis de la composición de residuos, conteo de items, análisis volumétricos, encuestas, etc.) mientras que los otros 3 implican la obtención de datos inferidos a partir de métodos de cálculo (balances de masa, modelización, análisis de datos “próximos”). Estos métodos se detallan en la Guidance on FLW quantification methods ya descrita en la entrada anterior.
Implementación de estándar PDA. La norma se organiza de acuerdo a las etapas que cualquier entidad debería seguir para la implementación de misma, y que aparecen representadas en la siguiente figura:

Pasos en la contabilización y presentación de reportes de PDA. Fuente: WRI (2016). Estándar de contabilización y reporte sobre pérdida y desperdicio de alimentos. Resumen Ejecutivo. Pag. 10

Estas etapas en buena medida están relaciondadas con los requisitos establecios en el estándar.

En una entrada posterior se presenta otro método de referencia para la cuantificación de residuos alimentarios, el manual FUSIONS (2016). En esta entrada se hace una comparativa entre ambos métodos.